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Sal de la uniformidad. Haz algo diferente

punkLa sociedad trata por todos los medios de uniformarnos, de hacernos a todos iguales. Cuando yo tenía unos doce años, en mi clase había un muchacho que era diferente a todos los demás: no le gustaba jugar al fútbol, siempre estaba haciendo dibujos, le gustaba una música estridente, era muy amable con todos y trataba por todos los medios de abrazarnos. Lógicamente todos pensábamos que era muy afeminado y eso, en aquella época, era una forma de exclusión. Vestía pantalones vaqueros (algo sumamente extraño en aquellos años), se dejaba el pelo muy largo, con gran espanto para los profesores, y siempre tenía una sonrisa en la boca. Incluso el Director del Colegio llamó a su madre y le dijo que si seguía así tendría que expulsarlo, porque era una provocación para sus compañeros. No volví a saber nada de aquel chico hasta hace unos días, cuando un compañero de colegio me dijo que se había suicidado en la mili, porque no pudo aguantar la presión que ejercían contra él sus compañeros y sus superiores.

Han pasado muchos años y la sociedad actual se ha abierto mucho en relación con los años sesenta. La revolución del 68, el rock, las nuevas modas, han influido mucho en que cada uno elija su forma de vestir o de actuar. Pero aún así, esto me ha hecho reflexionar. Todos, tú también, tenemos aspectos que tratamos de evitar que conozcan los demás, porque pensamos que podría crear una forma de rechazo.

En la adolescencia el miedo a ser rechazado hace que todos se vistan de la misma manera, que a todos les guste la misma música, las mismas películas. Las redes sociales influyen mucho en crear estilos, tribus, formas de ver la vida. Las grandes empresas comerciales utilizan este sentido de la uniformidad en los adolescentes para venderles a todos lo mismo.

Una madre de un chico de 16 años me decía el otro día que su hijo no tiene amigos, porque no le gustan las cosas que hacen sus compañeros. Le gusta la música clásica, lee obras de autores ilustres y se viste con ropa sin marca. En fin, todo lo contrario a lo que les gusta a sus compañeros de colegio. No le gusta Facebook, odia los ordenadores y ni siquiera quiere tener un móvil. Me cuenta que ha conseguido “enganchar” con otro chico parecido en un club del barrio, y que los tienen a los dos absolutamente marginados.

Tú ya no eres un adolescente, eres una persona adulta. ¡Atrévete a ser diferente! ¿Qué podrías mostrar a los demás, pero tienes miedo de hacerlo? No me refiero sólo a tu forma de vestir, sino también a tu forma de actuar o de pensar. ¿Te da miedo enseñar lo sensible que eres ante determinadas cosas? ¿Podrías demostrar más amor a tus seres queridos? ¿Te reprimes ante determinados sentimientos? ¿No dices lo que piensas por miedo a que no te comprendan?

Sal de la uniformidad. Haz algo diferente.

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Las ranas hacen CHOPRicardo Ros – Las ranas hacen CHOP Cómo conseguir mis objetivos

El cerebro humano está equipado con múltiples sistemas de pensamiento. Todos los seres humanos podemos utilizar todos los sistemas de pensamiento, no solo el lógico. Tener una inteligencia práctica supone hacer las cosas de forma deliberada para producir un efecto. La inteligencia es una herramienta que sirve para ser usada de forma práctica. Hay muchas personas con un alto grado de inteligencia (Cociente Intelectual elevado), que no saben desenvolverse en la vida. Hay muchas personas con cualquier grado de Cociente Intelectual, incluso bajo, que saben resolver las cuestiones que se presentan en su vida. En eso consiste la inteligencia práctica. La Inteligencia práctica se puede aprender. Basta con saber sus secretos. CHOP: Comenzar, Hacer, Observar, Pensar. Esta es la base de la inteligencia práctica.
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El chimpancé que miraba hacia otro lado

Foto: owenbooth(Licended Under Creative Commons)
Foto: owenbooth(Licended Under Creative Commons)

Los seres humanos funcionamos por hábitos. Repetimos y repetimos los mismos procesos, las mismas estrategias, una y otra vez. Incluso las repetimos cuando nos llevan al fracaso. Mejor dicho, las repetimos sobre todo cuando nos llevan al fracaso.

En el camino hacia el éxito, es imprescindible que abras tus ojos (y no me refiero a los ojos que tienes en la cara, sino a los que están en tu mente), que abras tu percepción, que despiertes, que no sigas dormido, repitiendo y repitiendo siempre lo mismo. Las oportunidades pasan a tu lado y tú miras hacia la otra esquina. ¿Cómo haces para no enterarte de lo que ocurre a tu alrededor? ¿Cómo haces para dejar pasar oportunidades sin ni siquiera enterarte?

Escucha. No corras tanto hacia ninguna parte y escucha. Escucha lo que te dicen tus amigos, escucha las palabras de tus familiares, escucha lo que hablan tus competidores, escucha lo que se comenta en la sociedad en la que vives. Oír significa prestar atención a las pautas, entender el significado de sus mensajes, atender a sus requerimientos. En lo que te dice la gente que te rodea hay miles de oportunidades, mientras tú sigues aferrado a tus propios pensamientos e ideas preconcebidas.

Mira. No corras tanto hacia ninguna parte y mira. Mira tu casa, mira tu barrio, mira tu lugar de trabajo, mira tu país, mira el bosque, mira ese perrito que te miró ayer cuando paseabas. En todo lo que puedes ver hay opciones. Pero tú sigues viendo sólo lo que siempre has visto, sin darte cuenta de que te estás perdiendo cosas importantes.

Toca. No corras tanto hacia ninguna parte y toca. Toca tu cuerpo, toca a tus seres queridos, toca las cosas que te rodean. Tocar significa formar parte de lo que tocas, fundirte con lo que tocas, establecer un puente de comunicación con lo que tocas.

Observa. No corras tanto hacia ninguna parte y observa. Obsérvate a ti mismo y observa el mundo que tienes alrededor. El mundo de las oportunidades está dentro de ti. El mundo de las oportunidades está en el mundo que tienes alrededor. Sólo tienes que observar, estar atento, no perderte en disquisiciones.

¿Estás cómodo donde estás? Entonces no hace falta que cambies nada. Tampoco te quejes. Si no estás cómodo, ¿qué haces que no te mueves? ¿Vas a mantener esa postura incómoda simplemente porque no sabes qué ocurrirá si la cambias? ¿Prefieres lo conocido a lo desconocido? Está bien. Entonces no te quejes. Cambiar significa arriesgar, andar por terrenos desconocidos, la posibilidad de tropezarte, de salirte del camino, de caer a un charco lleno de lodo. Cambiar es no saber qué va a pasar. No es una apuesta segura.

Atento. Estate atento a todo lo que está ocurriendo alrededor de tu vida.

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Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia, Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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Los baches del camino

Foto: Alex Proimos(Licensed Under Creative Commons)
Foto: Alex Proimos(Licensed Under Creative Commons)

Solemos quejarnos de los demás. Decimos que nos hacen la vida imposible. Mi pareja me reclama continuamente y me pide que sea perfecto. Mis padres están todo el día encima, tratando de presionarme. Mi jefe se extralimita en sus exigencias, me pide demasiadas cosas que yo no tendría que hacer. Mis amigos tensan demasiado la cuerda y se pasan en sus pretensiones, parece que tengo que resolverles yo la vida.

Por otro lado nos quejamos también de las personas que creemos que nos hacen daño. Un compañero de trabajo no me habla y parece que siempre está enojado conmigo. Un hermano parece que está todo el día buscando pelea, si no es una cosa es otra, pero al final acabamos enfadados. Un compañero de mi equipo de futbol amateur siempre me está echando puyas, tratando de que salte o de que le de un golpe. La secretaria de mi jefe me trata como si fuera basura, ni siquiera me mira a la cara.

¡Qué suerte tienes de que haya personas así a tu alrededor! Te va a parecer sorprendente lo que te voy a decir: gracias a ellos tú creces como persona.

Agradece a los demás lo que hacen para tu transformación. ¿Qué ocurriría si no hubiera baches en tu camino, si la vida fuera perfecta, si todo te saliera bien, si no tuvieras choques con otras personas? ¿Qué pasaría si tus padres o tu pareja no te presionaran o si tus amigos no te exigieran más de lo que les puedes dar? ¿Cómo sería tu vida si no te encontraras con personas que se bloquean contigo, que no te aceptan como eres o que tratan de desafiarte?

Si eres como eres, si estás creciendo como persona, es porque has encontrado todas esas dificultades en tu camino, porque hay personas cerca de ti con esas características, que te sacan de quicio, que te hacen sentirte mal, que te exigen demasiado.

Haces músculo cuando utilizas tus brazos o tus piernas. Tienes más inteligencia cuando tienes problemas difíciles de resolver. Las dificultades, los conflictos, los peligros, nos hacen fuertes.

La próxima vez que tu hermano te desafíe o que tus padres te presionen, aprovecha esa situación para aprender sobre ti mismo. No les eches la culpa a los demás. Aprende sobre ti mismo. Todo lo que te sucede es una buena oportunidad para crecer. Crecemos como personas cuando aceptamos nuevos desafíos, cuando aprendemos de la experiencia, cuando somos capaces de aceptar nuevas responsabilidades.

¡Qué suerte tienes de que haya personas así a tu alrededor!

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Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia, Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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La olla a presión: la ira

Foto: Strick(LCC)
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La cólera y la ira son sentimientos que aunque propios de todo ser humano pueden dejar de ser meras manifestaciones espontáneas casuales y convertirse en el factor determinante de nuestras vidas.

Las personas coléricas son verdaderos enfermos sometidos a las exigencias de su propia rabia.

Si algo define la cólera es precisamente que se trata como de una especie de olla a presión que se pone al fuego. Cuando está suficientemente caliente es realmente difícil de controlar. El individuo deja de controlar su ira y es ella quien pasa a controlar al individuo.

La ira llega a modelar de tal manera nuestra personalidad que llegamos a definirnos como “personas coléricas”, cualquier motivo es suficiente para calentar los ánimos y que estallen.

Podemos definir una serie de pasos que suelen seguir estas personas coléricas.

Todo comienza por enfado generalizado con todo, con la vida en general, con una desaprobación global de cualquier cosa, nada es lo suficientemente bueno para nosotros. Es una ira encubierta que cualquier chispa hará explotar. Se busca cualquier tipo de excusa para provocar a los demás y comenzar la escalada de violencia. “¡Ay! ¡Cuanto lo siento! ¡No me había fijado!” El iracundo gruñe en voz baja sin que se entienda lo que dice. En realidad esto importa poco. Lo verdaderamente importante es que lo demás noten que está de mal humor.

El siguiente paso es echar la culpa a los demás, despreciarlos, descalificarlos de tal manera que el otro se sienta mal aunque sin darle demasiados detalles de qué es lo que nos desagrada en concreto.

Más tarde se continúa por los gritos y los malos modos: dar golpes a las cosas, portazos, insultos. Se intenta que el otro se sienta amenazado. En esto no nos diferenciamos demasiado del resto de los animales que antes de la pelea intentan atemorizar al contrincante a base de gruñidos y zarpazos al aire para demostrar su fiereza.

Esta escalada demuestra una pérdida total de autocontrol. El colérico no es consciente – ¿o sí lo es?- de que comienza la verdadera escalada de violencia. Se trata de culpar a los demás, de humillarlos. Se les amenaza con emplear la violencia física, incluso se le empuja o se les agarra por las solapas o las muñecas. Se invade el espacio físico del otro, que note la proximidad de nuestra presencia.

Una vez rota “la distancia de seguridad” cualquier cosa puede pasar ya. De un simple empujón podemos pasar a una bofetada, a un puñetazo, a una patada, a una pelea en toda regla e incluso a una cuchillada o un disparo. Todo es posible cuando se desata el monstruo de la violencia incontrolada. El límite es difícil de precisar.

Los juzgados están llenos de casos todos los días. “Yo no quería pero él me empujó y…”
“Mi intención no era golpearle tan fuerte, pero perdí los estribos…” “No sé cómo ocurrió. No fui consciente de lo que hice…” “Para cuando quise reaccionar ya era demasiado tarde. No pude evitarlo.”

La violencia no es en absoluto algo que podamos dominar una vez que se desata, por eso es peligroso acercarnos demasiado a ella. Una cosa es sentir la rabia y otra muy diferente que la rabia se convierta en conductas destructivas. Podemos sentir, pero mi mano o mi lengua no se mueve si yo no quiero.

El colérico pasa demasiado tiempo cerca de la ira incontrolada como para pretender dominarla. En un momento de obcecación podemos perder todo lo que amamos y sentirlo para el resto de nuestros días.

Además la rabia es como un deporte: se entrena. Cuantas más veces experimentemos esta escalada, más entrenados estaremos y más fácil será para nosotros traspasar la barrera y perder el control.

Nuestro principal objetivo debe ser cambiar nuestra actitud en su raíz.

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Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia, Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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A partir de hoy comienza lo mejor de tu vida

Foto: Reik(LCC)

Lucía y Oswaldo son novios desde hace doce años y cada uno vive en la casa de sus padres. Han ido retrasando la boda porque primero quieren tener una estabilidad económica. Oswaldo trabaja en un banco y espera que dentro de poco lo nombren director de una sucursal, con eso y con el sueldo de Lucía podrán comprar la casa de su vida, un penthouse que hasta tiene ‘yacusi’ en una terraza. Así podrán tener muchos hijos, ya que su penthouse tiene cinco habitaciones y seis baños, además está muy cerca de un colegio muy exclusivo.

Carolina tiene 34 años y ya tiene tres títulos universitarios, derecho, ciencias empresariales y psicología empresarial. Ahora está pensando en empezar otra carrera, marketing. Carolina nunca ha trabajado, siempre ha estado estudiando. Vive con sus padres. Es la quinta hija, la pequeña, sus hermanos ya se han ido a hacer su vida hace muchos años. Sus padres están preocupados porque a ella sólo le interesa ir a la universidad, nunca ha tenido novio, no sale los fines de semana y creen que debería ya buscar un trabajo. “Nosotros somos ya mayores y no vamos a vivir mucho más tiempo, no podemos permitir que tenga tres carreras universitarias y no tenga un trabajo”

Yeison trabaja en una empresa manufacturera como mozo de almacén. Su afición es inventar cosas. Desde hace diez años, en sus horas libres, está creando un sistema que facilite la eliminación de residuos en las secadoras de ropa. Hace diez años ya le funcionaba el invento, pero desde entonces ha ido perfeccionándolo, tratando de eliminar algunas piezas, tratando de hacerlo más sencillo. Cualquier empresa que venda secadoras de ropa se lo compraría, porque sería algo diferente a las otras marcas. Pero Yeison cree que todavía no es perfecto, que tiene que hacerlo mucho más fácil.

¿Qué pasará si a Oswaldo no lo nombran director? ¿No se casarán y no van a tener hijos porque no pueden comprar la casa de sus sueños? Si sus padres mueren, Carolina no va a tener un medio de vida, aunque tenga cuatro carreras universitarias. Yeison nunca va a encontrar el sistema perfecto. Dentro de veinte años seguirá tratando de hacerlo más sencillo.

Hay un dicho que dice “No esperes a que llegue tu barco, ¡nada hasta él!”. Es importante reflexionar, calcular lo que puede ocurrir, tener control sobre lo que puede pasar. Pero, como dice Goethe, quien mucho reflexiona no siempre toma la mejor decisión. Hay que vivir el momento presente. Si en este momento tenemos una opción determinada, aprovechémosla, no podemos quedarnos quietos hasta que aparezcan otras opciones en el futuro. ¿Qué opciones tenemos en este momento? Pongámoslas en marcha, pasemos a la acción.

Lucía y Oswaldo puede ir a vivir juntos a una casa más humilde y llevar a sus hijos a colegios menos privilegiados. Si Oswaldo consigue llegar a ser director, entonces tendrás otras opciones, que en estos momentos no tiene. Carolina puede empezar a trabajar y seguir estudiando. Yeison puede patentar ya su invento, venderlo a alguna empresa y seguir perfeccionándolo.

 

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Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia, Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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