No todos los caminos conducen a Roma

La inteligencia no consiste en aprovechar las oportunidades, como afirman algunos, sino en ser capaces de verlas. Las oportunidades no se encuentran por azar en el camino. Eso es casualidad y para ello no hace falta ninguna inteligencia. Que a alguien le toque la lotería es suerte y no es reflejo de un mejor uso de la inteligencia.

El mundo está lleno de oportunidades, pero sólo somos capaces de verlas si estamos atentos. Observar es una de las características de la inteligencia. Sólo “vemos” si miramos en la dirección correcta. Si nuestra atención no está focalizada, si no estamos preparados para “ver”, las cosas suceden de forma anodina a nuestro alrededor. Sólo voy a encontrar si sé qué es lo que busco.

Crear oportunidades consiste en saber establecer nuestros objetivos, saber a dónde queremos llegar. “Todos los caminos conducen a Roma”, pero tienes que saber que quieres llegar a Roma, porque si no lo sabes lo más probable es que te pierdas por el camino. Y tienes que saber reconocer que has llegado a Roma, porque en caso contrario puedes pasar de largo.

Muchas personas andan por la vida completamente despistadas. No se fijan en lo que ocurre a su alrededor. No “ven” ni una sola oportunidad. Y dicen “qué mala suerte tengo en la vida”, como si ellos fueran un sujeto pasivo.

Se llaman “observatorios espaciales” porque sirven para observar el espacio. El observatorio espacial Hubble es el más potente y ha permitido llegar a galaxias situadas a 13.000 años luz, ha confirmado la existencia de agujeros negros y ha encontrado cuáseres dentro de galaxias. Cuanto más potente es un observatorio espacial, más fácil es adentrarse en la historia del Universo, más conocimiento nos proporciona sobre nuestros orígenes y más interrogantes nos plantea sobre lo que todavía no conocemos. Su misión es observar. Observar es lo que produce conocimiento.

Mi amigo Joe es un amante de los animales. Toda su vida, desde muy pequeño, ha tenido perros en su casa. Estudió veterinaria, se presentó a oposiciones, concurrió a las pruebas de selección de varias decenas de empresas. Pero no consiguió trabajo como veterinario. Estaba trabajando como comercial externo en una empresa de piensos, cuando se fijó en algo que ocurría a su alrededor y en lo que no se había fijado hasta entonces. Vive en Florida y cuando sacaba a pasear a su perro hablaba, como suele ser natural, con otros dueños de perros. Y, de repente, captó una idea. La mayor parte de sus compañeros de paseo se quejaban de que no tenían tiempo para pasear a sus perros. Joe montó una empresa que se dedica a pasear perros. Sus franquicias se están extendiendo por muchas ciudades y países. Su idea la han copiado otras muchas empresas.

Su primer plan de pasear perros fracasó. Paseaba a perros de forma individual, con lo que el precio era muy caro y tenía poca demanda. Un día, se fijó en una señora que paseaba a cinco caniches al mismo tiempo. Si esa señora lo hacía, ¿qué le impedía hacerlo a él también? Su segundo plan fue un gran éxito. Comenzó a sacar a pasear a muchos perros al mismo tiempo. Lo tiene organizado por barrios. Cada paseador de perros va pasando por las casas recogiendo a los perros, los pasea y los devuelve según el tiempo pactado. Tiene un servicio para llevar a los perros al veterinario, para sacarlos a hacer sus necesidades, para enseñarles hábitos… El gran negocio.

Joe observó y se dio cuenta de que delante de sus narices tenía una gran oportunidad. Esa oportunidad estaba ahí para todos, pero sólo él fue capaz de darle forma. Encontró porque estaba buscando.

Cristina y Juan tienen un hijo de siete años. Un día, Cristina se dio cuenta de que su hijo Marcos estaba serio y malhumorado en casa, cuando siempre había sido un niño muy alegre y juguetón. Cuando le preguntó qué le ocurría el niño dijo que no le pasaba nada, que estaba bien. Pero Cristina no se quedó conforme, porque sabía que algo le estaba haciendo sufrir. Por eso, Cristina comenzó a observar con mayor profundidad a su hijo. Primero pensó que había algún otro niño que le pegaba. El profesor le dijo que no tenía ningún problema con sus compañeros, que se llevaba muy bien con todos. Si el problema no estaba en el Colegio, ¿dónde estaba? Entonces pensó que podía tener alguna dificultad jugando a fútbol, pero el entrenador también le dijo que todo iba bien.

Una noche, después de cenar y de acostar al niño, Cristina y Juan se pusieron a hablar en el salón. Cristina no estaba satisfecha con la relación que tenía en los últimos meses con su marido y quería encontrar una solución. Le estaba planteando su preocupación cuando Cristina vio a su hijo Marcos escondido detrás de la puerta tratando de escuchar la conversación. Marcos había observado que algo pasaba entre sus padres. Cristina había observado que algo le pasaba a Marcos. Parece ser que el único que estaba en Babia era Juan.

Ley de Diamante de la Inteligencia
La herramienta principal de la inteligencia es la observación.

Corolario:
Es una suerte equivocarte, si has sabido observar

 

Este artículo es un capítulo del eBook “Las ranas hacen CHOP. Cómo conseguir mis objetivos”

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Las ranas hacen CHOP

Ricardo Ros – Las ranas hacen CHOP Cómo conseguir mis objetivos

El cerebro humano está equipado con múltiples sistemas de pensamiento. Todos los seres humanos podemos utilizar todos los sistemas de pensamiento, no solo el lógico. Tener una inteligencia práctica supone hacer las cosas de forma deliberada para producir un efecto. La inteligencia es una herramienta que sirve para ser usada de forma práctica. Hay muchas personas con un alto grado de inteligencia (Cociente Intelectual elevado), que no saben desenvolverse en la vida. Hay muchas personas con cualquier grado de Cociente Intelectual, incluso bajo, que saben resolver las cuestiones que se presentan en su vida. En eso consiste la inteligencia práctica. La Inteligencia práctica se puede aprender. Basta con saber sus secretos. CHOP: Comenzar, Hacer, Observar, Pensar. Esta es la base de la inteligencia práctica.
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La fuerza de la repetición

¿Cuántos granos de arena hay en una playa? ¿Cuántas gotas de agua caen en una tormenta? ¿Cuántas palabras pronuncian los habitantes de un país a lo largo de un año?

Para poder contestar a estas preguntas, los matemáticos tienen que diseñar números muy grandes. Un matemático americano, Edward Krasner, inventó un número muy grande, el googol, que le permitiera hablar de números enormes. Un googol es un 10 seguido de 99 ceros. Si no me he equivocado, algo parecido a esto: 10, 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000.

Para que nos hagamos una idea, los granos de arena que hay en una playa son aproximadamente unos 100,000,000,000,000,000,000, es decir, un 10 seguido de 19 ceros. Bastante más pequeño que un googol. Las gotas que caen en una tormenta o las palabras que pronuncian los habitantes de un país durante un año son bastante más pequeñas que un googol.

Los astrofísicos han sabido calcular el número de átomos que hay en el Universo y son menos de un googol. Un googol es más grande que cualquier número usado en cualquier posible problema matemático, de física o de química.

Existen cantidades más grandes todavía que un googol. El googolplex es un 10 seguido de mil millones de ceros. Perdóname por no ponerte ese número aquí, pero si pudiera escribir tres ceros cada segundo, escribir un googolplex me llevaría todo lo que me queda de vida y la vida de varias generaciones futuras.

¿Podemos producir un googol? La respuesta es que sí. ¿Cómo? A través de la repetición. El diez es un bonito número, sobre todo en las culturas en las que usamos el sistema decimal. Pero el 10 tiene mucho poder. Usar el poder del 10 es usar un mecanismo impulsor de las capacidades de tu cerebro. Al igual que una enzima potencia las reacciones químicas de una sustancia o un mecanismo turbo multiplica la potencia de un motor, el 10 es un verdadero googol para el cerebro.

En vez de decirte “repite las cosas diez veces”, quiero que lo aprendas a través del ejemplo. Por eso estoy repitiendo los conceptos varias veces. Se aprende por repetición. La repetición es el googol del aprendizaje.

Un cero vale bastante poco. Si multiplicas algo por cero, el resultado es cero. Pero si a un cero le pones cualquier otro número por delante, la capacidad del cero hace que ese número se multiplique hasta límites insospechados. Es fácil poner ceros a un uno. El uno pasa de uno a diez, a cien, a mil, a diez mil, a 100.000, a 1.000.000, a…, a un googol. Ocurre lo mismo al revés: pasa de 1 a 0,1, a 0,01, a 0,001, a 0,0001, etc.

El juego que te propongo en este capítulo consiste en utilizar el poder del 10. Te propongo añadir un cero, dos ceros, todos los ceros que quieras, a las actividades diarias.

Aquí tienes algunos ejemplos. Bueno, no son algunos, son exactamente diez.

1. Voy a dar 10 regalos más a mis clientes esta semana que la semana pasada.
2. Voy a dar 10 besos más al día
3. Voy a dedicar 10 minutos más al día a leer.
4. Voy a caminar 10 kilómetros más cada día
5. Voy a reducir los gastos en un 10%
6. Voy a dedicar 10 minutos más diarios a escuchar a mis hijos
7. Voy a visitar cada día 10 páginas web de la competencia
8. Voy a hacer una lista de 10 cosas que puedo cambiar en la relación con mi pareja.
9. Voy a pedir a 10 de mis colaboradores a que me den su opinión sobre mi trabajo
10. Voy a practicar 10 veces más una nueva habilidad.

El poder del 10 es utilizar la fuerza del 10. ¿Dónde? En cualquier parte y en cualquier situación. En relación con la salud, con la familia, con tu trabajo, para solucionar problemas, para cambiar hábitos negativos, para desbloquear situaciones, para avanzar con tu pareja, para iniciar nuevas actividades, para desatascar procesos, para generar nuevas ideas.

¿Y para qué todo esto? Para provocar un movimiento, para obligarte a salir de tu actual posición. Te estoy provocando. ¿A qué esperas? Dime 10 razones para no empezar.

 

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Ricardo Ros – Las ranas hacen CHOP Cómo conseguir mis objetivos

El cerebro humano está equipado con múltiples sistemas de pensamiento. Todos los seres humanos podemos utilizar todos los sistemas de pensamiento, no solo el lógico. Tener una inteligencia práctica supone hacer las cosas de forma deliberada para producir un efecto. La inteligencia es una herramienta que sirve para ser usada de forma práctica. Hay muchas personas con un alto grado de inteligencia (Cociente Intelectual elevado), que no saben desenvolverse en la vida. Hay muchas personas con cualquier grado de Cociente Intelectual, incluso bajo, que saben resolver las cuestiones que se presentan en su vida. En eso consiste la inteligencia práctica. La Inteligencia práctica se puede aprender. Basta con saber sus secretos. CHOP: Comenzar, Hacer, Observar, Pensar. Esta es la base de la inteligencia práctica.
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Nadie puede crear sentimientos en los demás

Mariano tiene arrebatos de rabia incontrolables. Esto le está provocando muchos problemas, sobre todo con su pareja. Se enfada, comienza a golpear objetos, empieza a maldecir todo lo divino y humano, hasta que finalmente se calma y vuelve a la normalidad. Pero las personas que han vivido el altercado no se quedan impasibles, se quedan muy heridas porque no comprenden esa reacción absurda ante cuestiones sin importancia. Mariano me cuenta que esto le pasa desde la infancia. “Recuerdo, me dice, que me escapaba al campo y comenzaba a golpear los árboles hasta que me hacía sangre en los puños. Esto lo he estado repitiendo desde entonces”. Mariano me dice que es la gente la que le hace sentirse así, que la gente no le tiene en consideración, que toman decisiones sin contar con él y eso le crea esos sentimientos de rabia. “La última vez ha sido cuando mi mujer ha comprado una batidora sin consultarme. La rompí de un golpe”.

Sandra me escribe un email en el que me dice que está cansada de que una de sus amigas le haga sentirse siempre inferior. “Cuando éramos muy pequeñas en el Colegio, ya mi amiga hacía todo lo posible para que yo me sintiera como una cucaracha. Ahora, cuando salimos con nuestros novios trata continuamente de hacerme sentir mal, criticando la forma en la que me visto, criticando a mi novio, porque dice que su novio es ingeniero y el mío trabaja en un garaje, criticando mis gustos musicales, etc. ¿Por qué me hace sentir así?

León cree que todo el mundo va contra él, sus padres, sus hermanos, sus jefes, sus compañeros de trabajo. “No sé cómo lo hacen, me dice, pero siempre hacen que acabe enfadado”

Existe una creencia muy extendida de que las personas podemos crear sentimientos en los demás. La realidad es que nadie es capaz de crear sentimientos en los demás. El único poder que tenemos los seres humanos es nuestra capacidad para ser responsables de nuestros propios sentimientos. Si alguien fuera capaz de hacernos sentir algo, tendría un poder absoluto sobre nosotros, tendría el poder sobre nuestra vida, sobre nuestra existencia, sobre nuestro destino.

Los seres humanos tenemos sentimientos como consecuencia de procesos internos, de experiencias anteriores o de formas de adaptarnos al mundo cambiante. Como decía en una reflexión anterior, los sentimientos se producen cuando le ponemos nombre a una emoción básica. Las emociones básicas se producen de forma automática, no podemos manipularlas. Los sentimientos son consecuencia de pasar la emoción por un filtro cognitivo, por un pensamiento: “Esto que noto en el estómago es ira”. Alguien, a esa misma sensación, podría nombrarla de una manera diferente “esto que siento es furia”.

La emoción básica es automática y se produce cuando un estímulo interno o externo la activa. Esta emoción básica sólo se produce cuando está basada en nuestra propia experiencia, en nuestros propios procesos internos. Nadie es capaz de enamorar a otra persona si esa persona no cumple una serie de requisitos que hacen que alguien con esos requisitos la pueda enamorar. Si alguien pudiera enamorar a otra persona no existirían los desamores y, de hecho, yo tendría enamoradas a todas las chicas que conozco. Pero no puedo hacer eso, porque las personas se enamoran, no por lo que haga el otro, sino sólo si cumplen las expectativas que hacen que entiendan que eso es amor. Tampoco podemos hacer sentir a nadie alegría, tristeza, rabia o miedo. Sólo lo conseguiremos si sabemos que esa persona siente tristeza cuando le ocurren determinadas cosas, pero no podemos crear la tristeza. La tristeza se disparará si tocamos determinadas cosas que hacen que esa persona sienta tristeza.

Es decir, podemos manipular a la otra persona, pero no podemos generar sentimientos en los demás. Si yo sé que a una persona le enfada hablar mal de su equipo de fútbol y lo hago, la estoy manipulando. Pero no estoy creando su sentimiento, porque esa persona podría alegrarse en vez de irritarse.

Otra forma de manipular los sentimientos de otras personas es cambiándoles el nombre. Si un niño dice que está triste y alguien le dice que un niño de ocho años no puede estar triste, que seguramente no es tristeza sino aburrimiento, esa persona le está creando un grave problema a ese niño, porque comenzará a no saber distinguir entre sus propios sentimientos. Si el niño dice que es tristeza, es tristeza, nadie es capaz de poner nombre a los sentimientos de los demás. El niño va aprendiendo sobre sus sentimientos, poniéndoles diferentes nombres. Es posible que aprenda que rabia, para él, no es lo mismo que irritación, o que después de un momento de tristeza viene un sentimiento de serenidad.

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Tengo un problema

La mamá de Sergio está muy preocupada porque su hijo de 21 años desde hace algún tiempo ha comenzado a hacer cosas raras antes de irse a dormir. Enciende y apaga las luces un montón de veces, comprueba una y otra vez si la puerta y las ventanas están bien cerradas, se está haciendo un sarpullido en las manos de tanto lavárselas, no llega a casa hasta que la suma de las matrículas de los coches que encuentra por la calle no sea múltiplo de 7… Sin embargo, Sergio dice que no le pasa nada, que son sólo pequeñas manías y que no necesita ayuda. Pero a Sergio sus “pequeñas manías” le ocupan varias horas al día.

Julián comenzó a beber poco a poco, casi sin darse cuenta. Su mujer dice que ya no es como antes, que ya no es cariñoso con ella y que, algunas veces, incluso le ha levantado la mano cuando ella le ha echado en cara su alcoholismo. Pero Julián dice que no le pasa nada, que está bien, que sólo bebe un poco, que no es alcohólico y que puede dejar de beber cuando él quiera. Julián no quiere recibir ayuda.

Ana Luisa comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza, pero no dijo nada a nadie. Su marido notó que algo le ocurría y le insistió en ir al médico, pero ella dijo que ya se le pasaría. Ana Luisa dice que no pasa nada.

Jacinto es empresario. Ha estado fabricando componentes electrónicos para pequeños electrodomésticos durante los últimos 20 años. Desde hace dos años sus pedidos han bajado de forma estrepitosa. Los bancos le están empezando a negar créditos. Las empresas prefieren comprar en China porque les resulta más barato. Jacinto dice que ya se darán cuenta de que son de peor calidad y que ya volverán a él. Jacinto dice que es la coyuntura comercial mundial, pero que él no tiene que cambiar nada. Jacinto dice que no pasa nada, que en cuanto pase la crisis él volverá a vender como antes.

Son cuatro ejemplos de cómo los seres humanos nos obstinamos en no ver lo que tenemos delante. La mamá de Sergio sabe que tiene un problema. La mujer de Julián sabe que tiene un problema. El marido de Ana Luisa sabe que tiene un problema. Los bancos que trabajan con Jacinto saben que tiene un problema. Pero todos ellos están ciegos, no ven, no quieren reconocer que tienen un problema.

Si no aceptas que tienes un problema, nunca podrás resolver tu problema. Mientras no aceptes que tienes un problema, no podrás poner en marcha respuestas que eliminen el problema. Lo primero que tenemos que hacer cuando tenemos alguna dificultad es aceptar que tenemos esa dificultad. Llegará un momento en el que Sergio no podrá hacer otra cosa que cumplir sus “manías” durante todo el día, ya que cada día son un poco más elaboradas. Julián acabará con una cirrosis y abandonado por todo el mundo, pues la convivencia se está haciendo insoportable para su familia, incluso sus hijos ya lo rechazan. Ana Luisa acabará enferma del todo si no pone remedio, sus dolores de cabeza cada vez son más insoportables. Jacinto tendrá que cerrar porque económicamente ya no puede soportar los gastos. Primero tenemos que identificar el problema, cuantificarlo y poner cada cosa en su sitio. Así podremos buscar una solución.

Había una vez un ladrón al que el Juez ya le había puesto la soga al cuello. Cuando el Juez le preguntó si quería decir su última palabra, el pobre hombre dijo: “No pasa nada”. El Juez le dijo, “hombre, sí que pasa, lo vamos a ahorcar”. Entonces el ladrón dijo: “Esto puede ser un problema para usted, Señor Juez, pero no para mi, no veo el problema”. El Juez dio la orden y el verdugo movió la palanca. El ladrón estaba ya con los pies en el aire, dando bandazos, cuando dijo: “Creo que en realidad sí que pasa, ¿podemos hacer algo para cambiar la situación?”. El Juez le contestó: “Sí que podemos. ¿Prefiere que lo enterremos boca arriba o boca abajo”. Pero el ladrón ya no pudo decir nada más.

¿Hay algo en tu vida sobre lo que las personas cercanas te dicen que tienes un problema pero tú no lo ves? ¿Alguien te está diciendo que deberías revisar algo pero tú no lo aceptas? ¿Qué puedes hacer si ves que alguien cercano tiene un problema pero él lo rechaza?

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Cuando Supermán se rompió el fémur por calcular mal la distancia a la Luna

Marisa no ha trabajado nunca. Fue a la escuela hasta los 14 años, apenas sabe leer y escribir, y ahora, con 21 años, tiene que atender a sus dos hijos y a seis hermanos menores. Ella dice que está enferma y que no puede trabajar. No va al médico, no vaya a ser que le diga que tiene algo grave. Pero Marisa lo que sí sabe hacer es soñar.

Cuando a Marisa se le ofreció la posibilidad de un mini crédito sin intereses para iniciar un negocio, Marisa dijo que iba a comprar y vender ropa de segunda mano. Sin embargo, cuando terminó el plazo y se le pidió que devolviera el dinero, a Marisa no le quedaba nada para devolver. Marisa es pobre, pero sabe soñar a lo grande. En vez de vender ropa usada y empezar poco a poco, lo que hizo fue prestar el dinero a otros más pobres, pidiendo un 20% de interés semanal. Evidentemente nadie le devolvió el dinero. Marisa soñó a lo grande, se veía como una gran prestamista, con una enorme casa con piscina. Es fácil soñar.

El mundo es como es, no como a ti te gustaría que fuera. El mundo funciona con sus leyes. Los objetos caen al suelo por la Ley de la Gravedad y si no respiras, te ahogas. Superman vuela y no necesita respirar, pero sólo es una película. La vida real es como es. Nuestra vida no es una película. Un Supermán real se partiría el fémur si saltara entre dos edificios.
Pero todos imaginamos que triunfamos, nos vemos rodeados del éxito, en el amor, en el trabajo, en los negocios. Es fácil soñar.

Para poder modificar algo primero hay que reconocer que existe. Para poder modificar la realidad, primero tenemos que centrarnos en la realidad. Si negamos la realidad nunca vamos a poder cambiarla. Puedes soñar, pero si no trabajas en contacto con la realidad, la realidad te superará y te absorberá.

No estar bien psicológicamente significa no saber distinguir entre nuestros sueños y la realidad. Tienes que soñar, pero es necesario que sepas que eso no es la realidad, es sólo un sueño, un deseo, una fantasía, una ilusión. Por un lado está la imaginación, y por otro lado está la realidad. Son dos cosas diferentes. Saber diferenciarlas es la frontera entre poder realizar los sueños o quedarnos estancados en la fantasía.

No aceptes las cosas como están, lucha por cambiarlas. Pero tienes que tener claro que sólo puedes cambiar las cosas si estás en contacto directo con la realidad. Las fantasías no necesitan de tu ayuda para cambiar, se cambian solas.

Esta reflexión es un capítulo del eBook “El niño que iba a resolver los problemas del universo”

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El niño que iba a resolver los problemas del universo

Ricardo Ros – El niño que iba a resolver los problemas del universo

El mundo funciona con sus leyes. Los objetos caen al suelo por la Ley de la Gravedad y si no respiras, te ahogas. Superman vuela y no necesita respirar, pero sólo es una película. La vida real es como es. Nuestra vida no es una película. Un Supermán real se partiría el fémur si saltara entre dos edificios. Pero todos imaginamos que triunfamos, nos vemos rodeados del éxito, en el amor, en el trabajo, en los negocios. Es fácil soñar. Para poder modificar algo primero hay que reconocer que existe. Para poder modificar la realidad, primero tenemos que centrarnos en la realidad. Si negamos la realidad nunca vamos a poder cambiarla. Puedes soñar, pero si no trabajas en contacto con la realidad, la realidad te superará y te absorberá. No estar bien psicológicamente significa no saber distinguir entre nuestros sueños y la realidad. Tienes que soñar, pero es necesario que sepas que eso no es la realidad, es sólo un sueño, un deseo, una fantasía, una ilusión. Por un lado está la imaginación, y por otro lado está la realidad. Son dos cosas diferentes. Saber diferenciarlas es la frontera entre poder realizar los sueños o quedarnos estancados en la fantasía. No aceptes las cosas como están, lucha por cambiarlas. Pero tienes que tener claro que
sólo puedes cambiar las cosas si estás en contacto directo con la realidad. Las fantasías no necesitan de tu ayuda para cambiar, se cambian solas.
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