¿Cómo puedes tenerme en ayunas, sin ni siquiera darme un poquito de queso?, le dijo el ratoncito al gato 
René Descartes escribió en París en 1637 su famosa frase "Pienso, luego existo" (cogito, ergo sum). Si Descartes viviera ahora no tendría más remedio que cambiar su frase y adaptarla a los nuevos tiempos. Ahora diría "Pienso, luego pienso que existo" (cogito, ergo, cogito sum)

Sabiendo lo que sabemos ahora sobre el desarrollo del cerebro, Descartes, el gran matemático francés, hoy sería consciente de que su cerebro primero conoce y después re-conoce la información. Sabría que su cerebro forma sus patrones neuronales y posteriormente reutiliza la información almacenada en esos patrones, como experiencia. Sin ese reconocimiento del modelo, no habría sí mismo, no habría primera persona, no habría "yo". Sólo habría información arbitraria, ya que la ausencia de patrones es la arbitrariedad absoluta. Un modelo, sin embargo, es la información que se repite más a menudo puesta en orden.

Los seres humanos utilizamos patrones y, afortunadamente, los reconocemos. Nos gustan los modelos y nos gusta reconocerlos. Así funciona nuestro cerebro. Nos gusta leer. Nos gusta la música. Nos gusta hacer chistes. Nos gusta nuestro color favorito. Nos gusta reconocer a nuestros padres. Y nos gusta que nuestros padres nos reconozcan.

Una amiga de mi madre ha empezado a tener algunos síntomas de Alzheimer. El otro día le dijo a uno de sus hijos "¿tú quién eres y qué haces en mi casa?" Ha empezado a no reconocer (re-conocer) patrones que hasta ese momento le habían servido de orientación en la vida. Ha olvidado los modelos, las pautas, que conformaban su identidad. El hijo le dijo "soy Pepe, tu hijo", y ella le contestó "no me mientas, que yo no tengo hijos".

En la física cuántica moderna, reconocer una partícula es la señal de su propia existencia. Ciertamente, cuando somos reconocidos, es confirmada y afirmada nuestra propia existencia. Y eso es algo sano. Cuando nuestros modelos primarios de información (o sea, los patrones de nuestra propia existencia) son reconocidos de alguna manera, nuestro sí mismo (el self que dirían algunos), es alimentado y nuestra existencia es reforzada. Esta especie de caricia sobre nuestra existencia, no sólo es muy sana, sino que se convierte en un motor de poder.

Es bien sabido que la productividad de una empresa aumenta considerablemente cuando los empleados son reconocidos de alguna manera. Los jinetes saben que es suficiente un terrón de azúcar para que un caballo haga lo que ellos quieran. Los padres saben que sus bebés responden al reconocimiento. Las cuidadoras saben que la gente mayor se marchita cuando les falta reconocimiento.

Mi amiga Suriñe trabaja cuidando ancianos en sus casas. Su labor consiste en hacer la compra, la comida y la limpieza. Para eso le pagan. Pero Suriñe sabe que los ancianos a los que cuida no quieren eso, quieren reconocimiento. Les da lo mismo quedarse sin comer. Pero no pueden estar sin reconocimiento. Por eso Suriñe dedica mucho de su tiempo en hablar con ellos, en darles cariño, en escuchar sus historias.



Suriñe me contaba el otro día que una anciana a la que cuidaba, que estaba bien de salud, había muerto de tristeza porque sus hijos llevaban dos meses sin ir a verla. "Sus hijos la han matado, y no lo saben", fue el comentario de mi amiga.

Todos necesitamos reconocimiento. Sin reconocimiento nos morimos. Los seres humanos nos alimentamos con el reconocimiento. Incluso preferimos un reconocimiento negativo (un insulto, un desprecio, un agravio) antes que ser ignorados.

Una forma de reconocimiento es la recompensa. Una recompensa no tiene por qué ser sólo un terrón de azúcar, pero un terrón de azúcar es mucho más que nada. Una recompensa es algo que es reconocido como tal por la persona recompensada. Puede ser un guiño del ojo o una sonrisa. Puede ser un abrazo o un apretón de manos. Una medalla, una ronda de aplausos, un título, un premio, un regalo. Hasta el dinero puede ser una recompensa. Una recompensa puede ser para uno mismo, para el otro o para la comunidad. Desde siempre se han usado recompensas. Estoy seguro que Atila daba recompensas a sus guerreros. Incluso las religiones dan como recompensa el cielo.

Por ejemplo, el sistema de recompensas mejor pensado de toda la historia de la humanidad fue inventado por San Agustín. Decidió que sólo se podía entrar en el cielo si se estaba libre de pecado, pero como todos nacemos con el pecado original, era necesario limpiar ese pecado para poder entrar en el cielo. San Agustín puso un torniquete en la puerta de cielo que sólo se abría si se pagaba una cantidad de dinero y dio los derechos exclusivos a la Iglesia. Si viviera ahora, se podrían pagar las indulgencias con Visa. Bueno, de hecho ese sistema todavía se mantiene. Millones de personas pagan misas para que sus familiares difuntos consigan llegar al cielo.

Nada consigue mejores resultados que el reconocimiento. Lo que reconoces es lo que consigues. Si reconoces a tus clientes con un servicio mejor que tus competidores, tus clientes preferirán comprarte a ti. Si reconoces a tus compañeros de trabajo con un trato exquisito, trabajar con ellos se convertirá en una experiencia deliciosa. Si reconoces a tu pareja, los pequeños problemas de la vida cotidiana se esfumarán como por ensalmo. La mayor parte de los niños prefieren a los adultos que los reconocen y los recompensan. Muchos de los grandes gerentes de las grandes empresas trabajan más por el reconocimiento que por el sueldo que ganan (Pavlov, Maslow, James y Gallup lo han demostrado en sus investigaciones)

Si quieres resultados, da reconocimiento. Si quieres aumentar los resultados diez veces, aumenta el reconocimiento diez veces.

Como la mayor parte de los instrumentos de poder, hay dos lados en el reconocimiento y la recompensa: dar y recibir. Algunas personas tienen problemas a la hora de recibir una recompensa por sus esfuerzos y se les pone en un aprieto si se les da un premio especial. Otras personas son incapaces de mostrar un mínimo reconocimiento hacia los demás.

Hay algo evidente: para recibir, primero hay que dar. Si no das, no recibes, y si no recibes, no das. ¿Quién empieza?

Aquí tienes una oportunidad para poner en marcha reconocimiento y recompensa. Escribe una lista de diez aspectos a los que puedes dar reconocimiento y recompensa:

1. A mí mismo:
2. A mí mismo:
3. A mí mismo:
4. A otros:
5. A otros:
6. A otros:
7. A otros:
8. A la comunidad:
9. A la comunidad:
10. A la comunidad:

Escribe una lista de diez aspectos de los que puedes recibir reconocimiento y recompensa:

1. De mí mismo:
2. De mí mismo:
3. De mí mismo:
4. De otros:
5. De otros:
6. De otros:
7. De otros:
8. De la comunidad:
9. De la comunidad:
10. De la comunidad:

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El mosquito inteligente permanece atento, el estúpido vuelve a caer en la telaraña 
Una vez hayas comprendido en qué consiste el problema y tengas una idea clara de qué es lo que buscas, crea un plan para encontrar la solución al problema. Sabemos los datos, sabemos cuál es el elemento que nos falta (si no nos faltara un elemento no estaríamos hablando de un problema) y sabemos cuáles son las condiciones que tiene que cumplir la solución para que sea válida.

Mi amigo Dani estaba prácticamente en la ruina. Su tienda de electrodomésticos se estaba hundiendo debido a la cercanía de un nuevo y poderoso centro comercial. Las ventas habían caído en picado. Su tienda ya no era rentable. Era evidente que tenía un problema, no vendía lo suficiente como para mantener el negocio. Los datos eran que su facturación había descendido en un 85% en los últimos tres meses y que estaba a punto de despedir al 95% de la plantilla. Las condiciones que tenía que cumplir la solución, pasaban por no tener que despedir a nadie (casi toda su plantilla tenía una antigüedad de más de 25 años en la empresa, formaban parte de su núcleo de amistades y despedirlos iba en contra de sus valores más profundos). Dani sabía que podía vivir el resto de su vida si vendía el local en el que estaba la tienda, pero, ¿cómo salvar la tienda y evitar los despidos?

El siguiente paso es buscar las relaciones que existen entre los distintos elementos que forman el problema.

Dani sabía que su problema venía de la competencia desleal del gran centro comercial. Dani estaba viendo cómo muchos otros negocios de la zona estaban cerrando sus puertas. La zapatería contigua había cerrado tras 80 años de servicio al público; una mercería había cerrado después de haber estado en manos de tres generaciones. Uno tras otro, los comercios de la zona estaban cerrando. El siguiente sería el suyo. Era un problema de competencia, pero no era un problema de precios, ya que el centro comercial tenía unos precios más elevados. Sin embargo, la publicidad del centro comercial daba a entender lo contrario. Su tienda estaba en la mejor zona comercial de la ciudad y su atención al público era muy personal y de gran calidad. Sus empleados eran fieles y muy profesionales ¿Qué podía hacer?



Dani estaba desesperado y me preguntó qué podía hacer. Yo le dije "tú sabes, usa tu experiencia"

Una cosa es comprender el problema y otra muy diferente es pasar a la acción para encontrar una solución al problema. Generalmente no se pasa con facilidad de lo uno a lo otro. A veces lleva mucho tiempo. A veces es consecuencia de una idea genial que aparece de repente. Pero las ideas geniales suelen ser fruto de la experiencia. Y Dani tenía mucha experiencia en la venta de electrodomésticos.

Dani se puso a pensar y comprendió que su problema no era la competencia del centro comercial, sino que su tienda utilizaba un modelo de venta que había servido en el pasado, pero ya no servía para la realidad actual. ¿Había algo en su experiencia anterior que le pudiera ayudar a resolver su problema presente?

Dani comenzó a trabajar con diecisiete años vendiendo con un sistema de puerta a puerta. Era un trabajo duro, con docenas de rechazos diarios. Cuando pudo, montó su primera tienda. Ya no tenía que salir a buscar a sus clientes, los clientes entraban solos.

Dani estableció un plan. Reunió a su veinte empleados (vendedores, transportistas e instaladores) y les planteó un reto.

— Si queremos salvar nuestro trabajo —les dijo— tenemos que cambiar nuestra mentalidad. Ya no se trata de estar esperando a que entre el público en nuestra tienda, ahora tenemos que salir a buscarlo y convencerlo de que nuestros productos son más baratos y nuestro servicio más profesional. Así que…

Así que los empleados de Dani salieron a la calle y comenzaron a visitar uno por uno a todos los clientes que habían comprado algo en los últimos diez años. Les preguntaban sobre su satisfacción con el producto y con el servicio y les daban información sobre nuevos productos, comparativas de precios, facilidades de pago, ofertas para renovar los electrodomésticos, regalos…

Comenzaron a vender de nuevo. Mucho más que antes. Los antiguos clientes volvieron al redil y aconsejaban a sus amigos y parientes que compraran en la tienda de Dani. La tienda multiplicó su facturación un 300%. Tuvo que contratar nuevos empleados.

¿Todos contentos? No, Dani no estaba contento. Tenía que asegurarse de que el resultado no era fruto del azar o algo temporal. Dani siguió pensando y trabajando en la solución. Fue cambiando cosas en la forma en que los vendedores visitaban a los clientes, en lo que les ofertaban, en los argumentos de venta…

Dani está actualmente pensando en abrir otra tienda en un nuevo barrio de la ciudad. Dani convirtió un problema en una gran oportunidad.

Primero tenemos que comprender el problema, cuáles son sus elementos y cuál es exactamente el elemento que nos falta para resolver el problema. Después tenemos que establecer relaciones entre los datos que conocemos del problema. En tercer lugar tenemos que revisar en nuestra experiencia si existe alguna solución anterior que se pueda aplicar a nuestro problema actual. En cuarto lugar tenemos que establecer un plan de acción. En quinto lugar tenemos que poner en marcha nuestro plan de acción. Finalmente tenemos que revisar la ejecución del plan y cambiar de forma flexible todos los elementos que sea necesario.

La araña sabe que los deseos no son realidades. Cuando se da cuenta de que su presa se ha escapado, se agazapa y espera tranquilamente a que otro mosquito más despistado caiga en la telaraña. El mosquito sabe que un necio hace al final lo que un cuerdo hace desde el principio: utiliza su experiencia para no volver a caer en otras trampas.

¿Qué opinas?


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La araña sabe cómo salir de la telaraña, sólo algunos mosquitos se quedan atrapados 
El mundo está lleno de dificultades. Quien no tiene por lo menos una docena de problemas es que está muerto. Los problemas forman parte de la vida de los seres humanos. Todos los seres humanos tenemos problemas, trabas, complicaciones, obstáculos, inconvenientes. Todos. Algunos se lían la cabeza con esos problemas y convierten su vida en un infierno. Otros aprovechan esos mismos problemas para avanzar. ¿En qué consiste la diferencia?

Tener un problema no es lo mismo que comprender un problema. Comprender un problema no es lo mismo que actuar para resolver el problema.

Comienza enunciando claramente en qué consiste el problema, cuáles son sus partes, de qué aspectos está compuesto. Divide el problema en partes más pequeñas o trata de localizar el problema en un todo más completo. ¿El problema forma parte de otro problema mayor? ¿Se pueden aislar partes dentro de ese problema? ¿Cuál es la parte del problema que desconoces? ¿Qué datos reales tienes sobre el problema? ¿Te falta saber algo? ¿Te sobran elementos?

Trata de establecer alguna pauta con algún problema parecido que has resuelto anteriormente. ¿Hay aspectos comunes? ¿En qué se diferencian? ¿Puedes establecer alguna relación entre alguna de las partes del problema actual con alguna de las partes del problema ya resuelto?

Mira hacia atrás y busca alguna conexión con experiencias anteriores. ¿Te sirve algún conocimiento anterior? ¿Hay algo en tu pasado que te ayudó a comprender un problema parecido? ¿Podrías utilizar la solución que aplicaste a un problema completamente diferente para comprender el problema actual?

Lo que te ocurre, ¿es realmente un problema para ti o es algo que alguien te dice que es un problema? ¿El origen del problema está en ti o en los demás? ¿Existen circunstancias exteriores a tu capacidad de maniobra?

Cambia tu punto de vista y mira el problema al revés. ¿Qué tendrías que hacer para complicar más el problema? ¿Cómo puedes conseguir que el problema se agrave? ¿Qué elementos tendrías que eliminar del problema para que se convierta en algo completamente imposible de resolver? ¿Qué elementos tendrías que añadir para que el problema se vuelva una madeja absolutamente enmarañada?



Busca ideas, cualquier idea. Abre una revista por una página al azar, quédate con la primera frase que oigas al encender la TV, fíjate en lo primero que te diga tu pareja al levantarte por la mañana. ¿Puedes encontrar ahí alguna idea que te permita comprender mejor tu problema? Si no es así, abre otra revista por otra página, cambia de canal de TV, fíjate en lo que te dice el conductor del bus cuando vas hacia el trabajo. ¿Hay alguna nueva idea que puedes aplicar a la comprensión del problema? Si hay una mínima comprensión, trabaja esa idea más a fondo. Si no la hay, sigue buscando.

Cuando encuentres una idea interesante que te ayude a tener una mejor comprensión del problema, atrápala, no la dejes escapar. Necesitas comprender el problema, necesitas saber cuál es la esencia de problema. Si no entiendes el problema, ¿cómo lo vas a resolver?

Todos los mosquitos se encuentran con telarañas. Casi todos caen, muchos se escapan. Se escapan los que comprenden que caer en una telaraña es un verdadero problema. La araña lo sabe, por eso hace tan intrincada su red. Pero la conoce al dedillo, por eso ella misma sabe cómo salir de su propia trampa.

Explícame cuál es tu punto de vista.

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El viaje comienza cuando pensabas que ya habías llegado 
A mi amiga Cris le encanta hablar con las personas mayores. Aprovecha todas las oportunidades que se le presentan para acercarse a los abuelos. Cuida a su abuela y a todas las abuelas de sus amigos. Cuando le pregunté por qué hacía esto, Cris me miró a los ojos y con mucha seriedad me dijo: "porque en las personas mayores está la sabiduría"

Cris tiene razón, la sabiduría que hay en las personas mayores es un bien que muchas personas desaprovechan en la sociedad actual. Saber escuchar a una abuela o a un abuelo es tener en nuestras manos la oportunidad de comprender el conocimiento que se ha ido acumulando a lo largo de generaciones.

El conocimiento se acumula, no se crea. Thomas Kuhn, en su libro clásico La estructura de las revoluciones científicas, dice que el cambio de paradigma se produce cuando un joven inexperto mezcla distintos conocimientos que aparentemente nada tienen que ver entre sí. Es lo que ocurrió con la PNL cuando dos jóvenes principiantes crearon interconexiones entre disciplinas supuestamente distanciadas (psicología, informática y lingüística). El cambio de paradigma no es posible entre personas expertas, dice Kuhn, porque ya están contaminadas con sus propios esquemas y pertenecen a una red que les impide ver fuera del sistema. Y para crear un nuevo paradigma hay que salirse del sistema.

La mayor parte de los expertos creen que ya han llegado, que su conocimiento está completo. Piensan que si hubiera más conocimiento, ellos ya lo tendrían. Por eso es difícil que un experto consiga nuevos resultados. Los expertos repiten y repiten procesos que les funcionan porque creen que ya han llegado a la meta.

Recientemente estuve en un taller impartido por una de las máximas figuras de la PNL. Volvió a decir lo mismo que lleva diciendo desde hace veinticinco años, lo mismo que ha escrito una y otra vez en sus libros, puso los mismos ejemplos, utilizó las mismas técnicas. Sus aportaciones fueron valiosísimas en su momento. Ahora está bloqueado por su enorme experiencia. La experiencia mata a la innovación.



El 80% de los técnicos que trabajan en empresas tecnológicas punteras tienen menos de 28 años. Las empresas tecnológicas viven de la innovación y saben que sólo los inexpertos pueden abrir nuevas vías del conocimiento, basándose en los conocimientos previos. Los expertos no arriesgan, piensan que ya no se pueden dar más pasos.

Mi amigo Josep lleva casi cincuenta años trabajando como fotógrafo. Sus fotografías son magníficas, sobre todo los retratos. Josep pasó de trabajar con película y revelado químico a trabajar con fotografía digital desde que aparecieron las primeras cámaras digitales. Su adaptación fue inmediata. Dice que las posibilidades que proporciona la fotografía digital no la daba la fotografía tradicional. Otros muchos fotógrafos de su misma experiencia han sucumbido a las nuevas técnicas, mientras que Josep está aprovechando sus muchos años de práctica fotográfica aplicándola a las nuevas tecnologías. ¿Cuál es la diferencia entre Josep y otros fotógrafos que se han hundido? Que Josep siempre dice que él no es un experto, que el sigue siendo un aprendiz, que todavía tiene todo por aprender. Josep aprende algo nuevo cada minuto de su vida.

Ley de Platino de la Inteligencia:

Siempre puedes mejorar, Aunque creas que ya has llegado a la meta, siempre puedes dar un paso más. La línea de llegada es siempre una línea de salida.


Tu opinión es importante para mi. ¿Qué opinas?

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De cómo el telescopio Hubble nos proporciona conocimiento a través de la observación 
La inteligencia no consiste en aprovechar las oportunidades, como afirman algunos, sino en ser capaces de verlas. Las oportunidades no se encuentran por azar en el camino. Eso es casualidad y para ello no hace falta ninguna inteligencia. Que a alguien le toque la lotería es suerte y no es reflejo de un mejor uso de la inteligencia.

El mundo está lleno de oportunidades, pero sólo somos capaces de verlas si estamos atentos. Observar es una de las características de la inteligencia. Sólo "vemos" si miramos en la dirección correcta. Si nuestra atención no está focalizada, si no estamos preparados para "ver", las cosas suceden de forma anodina a nuestro alrededor. Sólo voy a encontrar si sé qué es lo que busco.

Crear oportunidades consiste en saber establecer nuestros objetivos, saber a dónde queremos llegar. "Todos los caminos conducen a Roma", pero tienes que saber que quieres llegar a Roma, porque si no lo sabes lo más probable es que te pierdas por el camino. Y tienes que saber reconocer que has llegado a Roma, porque en caso contrario puedes pasar de largo.

Muchas personas andan por la vida completamente despistadas. No se fijan en lo que ocurre a su alrededor. No "ven" ni una sola oportunidad. Y dicen "qué mala suerte tengo en la vida", como si ellos fueran un sujeto pasivo.

Se llaman "observatorios espaciales" porque sirven para observar el espacio. El observatorio espacial Hubble es el más potente y ha permitido llegar a galaxias situadas a 13.000 años luz, ha confirmado la existencia de agujeros negros y ha encontrado cuáseres dentro de galaxias. Cuanto más potente es un observatorio espacial, más fácil es adentrarse en la historia del Universo, más conocimiento nos proporciona sobre nuestros orígenes y más interrogantes nos plantea sobre lo que todavía no conocemos. Su misión es observar. Observar es lo que produce conocimiento.

Mi amigo Joe es un amante de los animales. Toda su vida, desde muy pequeño, ha tenido perros en su casa. Estudió veterinaria, se presentó a oposiciones, concurrió a las pruebas de selección de varias decenas de empresas. Pero no consiguió trabajo como veterinario. Estaba trabajando como comercial externo en una empresa de piensos, cuando se fijó en algo que ocurría a su alrededor y en lo que no se había fijado hasta entonces. Vive en Florida y cuando sacaba a pasear a su perro hablaba, como suele ser natural, con otros dueños de perros. Y, de repente, captó una idea. La mayor parte de sus compañeros de paseo se quejaban de que no tenían tiempo para pasear a sus perros. Joe montó una empresa que se dedica a pasear perros. Sus franquicias se están extendiendo por muchas ciudades y países. Su idea la han copiado otras muchas empresas.

Su primer plan de pasear perros fracasó. Paseaba a perros de forma individual, con lo que el precio era muy caro y tenía poca demanda. Un día, se fijó en una señora que paseaba a cinco caniches al mismo tiempo. Si esa señora lo hacía, ¿qué le impedía hacerlo a él también? Su segundo plan fue un gran éxito. Comenzó a sacar a pasear a muchos perros al mismo tiempo. Lo tiene organizado por barrios. Cada paseador de perros va pasando por las casas recogiendo a los perros, los pasea y los devuelve según el tiempo pactado. Tiene un servicio para llevar a los perros al veterinario, para sacarlos a hacer sus necesidades, para enseñarles hábitos… El gran negocio.

Joe observó y se dio cuenta de que delante de sus narices tenía una gran oportunidad. Esa oportunidad estaba ahí para todos, pero sólo él fue capaz de darle forma. Encontró porque estaba buscando.



Cristina y Juan tienen un hijo de siete años. Un día, Cristina se dio cuenta de que su hijo Marcos estaba serio y malhumorado en casa, cuando siempre había sido un niño muy alegre y juguetón. Cuando le preguntó qué le ocurría el niño dijo que no le pasaba nada, que estaba bien. Pero Cristina no se quedó conforme, porque sabía que algo le estaba haciendo sufrir. Por eso, Cristina comenzó a observar con mayor profundidad a su hijo. Primero pensó que había algún otro niño que le pegaba. El profesor le dijo que no tenía ningún problema con sus compañeros, que se llevaba muy bien con todos. Si el problema no estaba en el Colegio, ¿dónde estaba? Entonces pensó que podía tener alguna dificultad jugando a fútbol, pero el entrenador también le dijo que todo iba bien.

Una noche, después de cenar y de acostar al niño, Cristina y Juan se pusieron a hablar en el salón. Cristina no estaba satisfecha con la relación que tenía en los últimos meses con su marido y quería encontrar una solución. Le estaba planteando su preocupación cuando Cristina vio a su hijo Marcos escondido detrás de la puerta tratando de escuchar la conversación. Marcos había observado que algo pasaba entre sus padres. Cristina había observado que algo le pasaba a Marcos. Parece ser que el único que estaba en Babia era Juan.

Ley de Diamante de la Inteligencia

La herramienta principal de la inteligencia es la observación.

Corolario:

Es una suerte equivocarte, si has sabido observar



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Don Quijote aprendió a golpes cómo funciona un molino 
El universo funciona por leyes. La ley de la gravedad, mientras alguien no demuestre lo contrario, hace que las manzanas caigan al suelo. Si el aire se calienta, sube. La Luna influye en las mareas. Los polos de dos imanes con la misma carga se repelen entre sí.

Casi todos los días, mientras paseo en esta época, me encuentro con una enorme bandada de estorninos. Miles de estorninos suelen estar posados sobre unos árboles. Es curioso observarlos. De repente todos arman una enorme gresca, y de repente todos se callan, silencio absoluto. De repente, no se porqué, todos, al mismo tiempo, echan a volar, siguen en grupo el mismo recorrido formando nubes negras, giran todos a la vez y, sin ningún otro motivo aparente, vuelven a posarse todos a la vez en los mismos árboles. Esta conducta la repiten cada cierto tiempo. Se posan, vuelan en una enorme bandada de miles de estorninos, y se vuelven a posar. Todos a la vez cantan y todos a la vez se callan. Es un verdadero espectáculo.

Llevaba observando esta incomprensible conducta durante semanas sin comprender, hasta que el otro día me encontré con un chico que observaba a la bandada con unos prismáticos y tomaba notas en un cuaderno. Me dijo que era ornitólogo y que estaba haciendo un trabajo de campo. Me explicó que la conducta de los estorninos respondía a un motivo desconocido si aplicábamos la física clásica, mecanicista, newtoniana, pero que era perfectamente explicable si aplicábamos la teoría del caos. "Glup, dije, ¿los estorninos conocen la teoría del caos?". El ornitólogo me rió la gracia, pero me lo explicó de una forma muy sencilla.



—La teoría del caos —me dijo— afirma que el universo está formado por procesos repetitivos de elementos iguales que aislados no tienen ninguna repercusión, pero que en grupo pueden tener consecuencias enormes e imprevisibles. Los estorninos se mueven buscando soluciones cuánticas. Los estorninos tienen sus leyes aunque nosotros no las comprendamos. Es el mismo fenómeno por el que se producen algunas tormentas o por el que se generan olas aisladas de diez metros en el mar. Se van acumulando procesos repetitivos hasta que llegan a un nivel crítico que dispara nuevos procesos repetitivos, etc. En fin, lo que se suele decir con la expresión "la gota colmó el vaso", ese momento crítico que provoca reacciones en cadena.

Cuando no comprendemos algo es porque no sabemos las leyes por las que se rige, no porque no tenga coherencia lo que ocurre.

Algunas personas se empeñan en querer hacer funcionar las cosas en contra de esas leyes básicas por las que se rige su naturaleza. Cuando disponemos las cosas de tal forma que siguen esas leyes, las cosas funcionan por sí mismas en procesos y saltos cuánticos.

Hay leyes físicas. También hay leyes de funcionamiento humano y leyes que hacen que los negocios o las empresas sean un éxito o un fracaso. No pretendas vender ventiladores en el polo ni estufas en el trópico. No pretendas comunicarte con otra persona si no eres capaz de crear sintonía con ella. La publicidad de tu empresa no venderá nada si no la escribes pensando en tus clientes. No podrás mantener una buena relación si no tienes en cuenta las necesidades de tu pareja.

Ley de Oro de la Inteligencia:
No pretendas que el molino funcione con las aspas puestas al revés


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El secreto que me contó una rata cuando caminábamos juntos por el laberinto 
Solemos creer que lo más inteligente es pensar. Sin embargo, a veces, lo inteligente es no pensar.

La psicología conductista se adueñó de las Facultades de psicología en los años sesenta. Todavía recuerdo en mis años de Universidad los laboratorios de psicología, en los que nos exigían realizar experimentos con ratas. De hecho todavía siguen allí (me refiero a los conductistas, los laboratorios y las ratas), repitiendo una y otra vez investigaciones con laberintos en los que las ratas tienen que resolver determinadas situaciones.

Las ratas respondían a estímulos de forma automática. Si hacían lo que esperábamos, recibían un premio, generalmente una bolita de comida. Si no hacían lo que esperábamos, recibían un castigo, generalmente una descarga eléctrica. De esta manera, la rata aprendía a discriminar, por ensayo y error, por premios y castigos, lo que se consideraba como una conducta correcta de lo que se consideraba como una conducta inapropiada. Tras varios premios y castigos, la rata aprendía una conducta adecuada, evitaba el dolor y buscaba la recompensa.

Se nos decía que el ser humano funcionaba de la misma manera y que había que educar a los niños siguiendo las mismas pautas de premios y castigos. Si el niño hace algo bien, prémialo, si hace algo mal, castígalo, hasta que sus conductas se adecuen a las respuestas consideradas como buenas. Claro, ¿quién decide cuál es una conducta adecuada?

La educación actual busca cambios en el comportamiento. La mayor parte de los sistemas educativos están basados en estas premisas conductistas. La escolarización consiste en un gran laberinto en el que el niño entra cuando todavía es muy pequeño y que tiene que recorrer a lo largo de muchos años hasta llegar a la salida en la vida adulta. Si sus conductas son las esperadas, su educación habrá sido un éxito. Si sus conductas no son las aceptadas por el sistema, el niño será un fracasado escolar.



Para la psicología conductista, el aprendizaje consiste en conseguir cambios en el comportamiento. Sin embargo, muchos profesionales nos hemos salido del laberinto, porque estamos convencidos de que el aprendizaje no tiene nada que ver con la conducta. Pensamos que el aprendizaje consiste en un cambio en el significado de la experiencia y que la conducta no es más que un aspecto más que participa de algo más amplio que engloba también aspectos cognitivos y emocionales.

Sabemos que el aprendizaje no es un proceso en el que el ser humano va descubriendo cosas, sino que es un proceso en el que va construyendo cosas. El conocimiento se construye, no se descubre. La construcción de nuevos conocimientos empieza con la observación, a través de conceptos que ya poseemos. Cada nuevo conocimiento que construimos está basado en los conocimientos previos que ya hemos almacenado en nuestro cerebro.

Todo esto está muy bien, y soy capaz de discutir con cualquiera lo que estoy afirmando. Sin embargo…

Sin embargo, muchas veces es mejor recurrir a nuestro instinto más primario para resolver las situaciones y dejarnos llevar por las conductas automáticas, como las ratas. O sea, que muchas veces, los conductistas y las ratas tienen razón, hay que dejar de pensar, de tener contacto con nuestra propia experiencia, y saltar lo más alto posible para evitar la descarga.

Ley de Bronce de la Inteligencia:
Si notas que el suelo comienza a moverse bajo tus pies, no pienses, ¡salta!


La siguiente Ley no necesita explicación.

Ley de Plata de la Inteligencia:
No compliques las cosas, hazlas fáciles.


Me interesan tus opiniones.

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Si llueve y te mojas, la culpa no es de la lluvia, sino de que te has olvidado el paraguas en casa 
El tiempo es difícil de controlar porque hay cientos de factores. En todas las actividades humanas existen multitud de variables que no podemos controlar. Podemos controlar unas pocas. Esto hace que sea fundamental estar preparados para cualquier contingencia.

Regla del meteorólogo loco

Cuando la previsión del tiempo dice que caerán 40 litros por metro cuadrado, es posible que caigan 140. También es posible que no llueva. Si un meteorólogo loco hiciera previsiones del tiempo, sus augurios acertarían tanto como los de sus compañeros cuerdos.


Las empresas de seguros de todo el mundo viven de la imprevisibilidad de las cosas. Le pregunté a mi amigo José, un excelente vendedor de seguros, si le había pillado a él alguna póliza con la riada. Me dijo que, evidentemente, no, que ninguna compañía de seguros está tan loca como para asegurar una zona que estadísticamente es inundable. "Si aceptáramos un seguro en esa zona, me dijo, tendría un precio tan elevado que no lo haría rentable. Yo sólo hago seguros en los que el riesgo para mi compañía es mínimo"



Maribel tiene una mercería. El agua anegó su tienda hasta una altura de cincuenta centímetros. Pero Maribel no ha sufrido pérdidas. Cuando se dio cuenta de que el agua comenzaba a inundar las zonas más bajas de su barrio, Maribel quitó todos sus productos y los subió a una especie de altillo que tiene encima de la tienda. Las tiendas contiguas a la suya han perdido todo el género, mientras que Maribel únicamente tendrá que pintar las paredes.

Aunque hay muchas cosas que son difíciles de controlar, porque en ellas intervienen muchos factores, hay algo sobre lo que tenemos absoluto control: todo aquello que depende de nosotros. Si llueve y te mojas, la culpa no es de la lluvia, sino de que te has olvidado de llevar paraguas.

¿Tienes alguna idea que puedas aportar sobre la Ley del meteorólogo loco?


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Hay que evitar que el pantano se desborde, pero también que se vacíe 
Río arriba hay un embalse que retiene el agua con dos propósitos: consumo humano y regular las crecidas. Con la sequía de los últimos meses, el pantano estaba al 40% de su capacidad. Sin embargo, no retuvo toda el agua de la crecida, sino que soltó más agua que la que embalsó. ¿Por qué hizo esto? Parece ser que un pantano no puede llenarse de golpe, sino que tiene que hacerlo poco a poco.

Regla del pantano desbordado:
El pantano, aunque no esté lleno, suelta agua, ya que no puede retenerla toda de golpe.


Hay que estar preparado para asumir las consecuencias de nuestras acciones. A veces, es mejor ir despacio, poco a poco, analizando riesgos. A veces es mejor ir deprisa para no perder oportunidades. La clave está en no quedarse quieto. Si te quedas quieto, el agua se desborda. Hay que retener, pero también hay que saber cuándo soltar.

Las tierras más fértiles son aquellas que son inundadas de forma suave cada cierto tiempo, ya que así se depositan las materias orgánicas necesarias para las plantas. Sin embargo, si la inundación es excesiva, el agua arrastra estas materias, dejando sólo lodos improductivos. Los ríos tienen un cauce ecológico, por debajo del cual el ecosistema se empieza a destruir. El exceso de agua también rompe el equilibrio.

Wayne Rosing era uno de los Vicepresidentes de Google. Ganaba al año 750.000 dólares. Cuando Google comenzó a cotizar en bolsa, Wayne recibió un paquete de acciones. Ahora las ha vendido por 30 millones de dólares y se ha retirado, ha abandonado la empresa. Como él, otros muchos trabajadores han seguido el mismo camino. El éxito de Google hace que esté perdiendo a sus mejores directivos, que incluso se van a la competencia después de cobrar sus "stock options".



Google Analitycs es un programa que guarda las paginas mas visitadas de un dominio, el tiempo que dedican los visitantes, ciudad de donde provienen, IPs, duración de las visitas, cantidad de páginas vistas por visita, palabras clave en buscadores, navegadores, etc. Estos servicios ya existían antes, pero Google los ofrece gratis. Fue tal el éxito de este servicio, que Google no tuvo más remedio que bloquearlo, porque no tenía capacidad tecnológica para soportarlo. No estaban preparados. Les costó meses volver a activarlo.

Todos los extremos son malos. ¿Qué hay extremo en tu vida, tanto por exceso como por defecto? ¿A qué deberías ponerle un limitador? ¿Qué tendrías que potenciar?


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Halloween, un rito para reirnos de la muerte 
Ricardo Ros participa en la tertulia del programa Queremos hablar, de Ana Garcia Lozano en Punto Radio. Intervienen en la tertulia Juanjo de la Iglesia, Marta Nebot y Luis Canut.




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Aprovecha las crisis para limpiar 
Sigo hablando de la riada que hubo hace unas semanas en la ciudad en la que vivo. Y sigo sacando conclusiones.

Aunque el camino por el que yo paseo está muy bien cuidado, algunos elementos empezaban a ser víctimas del paso del tiempo: papeleras rotas, bancos despintados, barandillas oxidadas, árboles dañados o muertos.

Tras la riada, los responsables no van a tener más remedio que volver a poner papeleras nuevas, pintar los bancos, reparar las barandillas, plantar nuevos árboles…

Lo que hoy es un obstáculo, mañana es una oportunidad. Tras la devastación viene la reparación. Tras el problema viene la solución. Tras la duda viene la certidumbre.

Ante cualquier problema, ¿qué puedes hacer para quitar el polvo que se había ido acumulando bajo la alfombra?

Regla de la devastación:

Cuando desaparece la riada después del desbordamiento, lo deja todo devastado. Es un buen momento para limpiar y empezar a cambiar cosas.




Los seres humanos vivimos en la rutina permanente. Repetimos y repetimos las cosas. Y repetimos tanto las cosas que llega un momento en que no somos conscientes de que hay cosas que hacemos o guardamos que no nos sirven para nada. Guardamos periódicos viejos y, de repente, nos damos cuenta de que ya no caben en el armario.

¿Qué tienes que tirar o regalar inmediatamente? Si has guardado algo y no lo has usado durante un año, ¿para qué lo sigues guardando? Regálalo a alguien a quien le pueda servir. Vacía tus armarios, tus cajones. Tira lo que no te sirve.

En los períodos de crisis es un buen momento para deshacerse de todo lo que ya no nos sirve: actitudes, conductas, creencias, procesos, relaciones… ¿Qué actitudes ya no te sirven? ¿Qué nuevas actitudes serían más provechosas en este momento de tu vida?

Espero tus comentarios.


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Crisis, crisis, crisis 
El programa La Hora Temática, de Radio Euskadi, entrevista a Ricardo Ros sobre los distintos momentos de crisis que suele atravesar el ser humano: la crisis de la adolescencia, la crisis de los 40 años, las crisis de pareja.



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Entrevista sobre ansiedad 
Olga Bertomeu entrevista a Ricardo Ros en Canal Sur Radio sobre los trastornos de ansiedad y el abuso que se hace con los tranquilizantes. Ricardo afirma que la ansiedad sólo se soluciona con métodos psicológicos y que usar medicación no hace mas que agravar el problema, creando dependencia y tolerancia.



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No habría mares sin pequeños riachuelos 
Podemos aprender de todo lo que nos ocurre. Incluso las cosas más insignificantes pueden tener gran valor si sabemos aplicarlas y sacar conclusiones. Hace unos días te decía que podemos explicar una idea a través de una metáfora, pero que también podemos hacerlo al revés, sacar conclusiones de las metáforas que se nos van presentando durante nuestra vida diaria. Voy a seguir con algunos ejemplos.

El nacedero del río que atraviesa la ciudad en la que vivo es un hilillo de agua que sale de debajo de unas piedras y se puede atravesar con un pequeño salto. A lo largo de sus 145 Kms va recogiendo agua de otros ríos más pequeños. Desemboca en un río mayor, que a su vez desemboca en otro río con mayor caudal. Cuando este último río desemboca en el Mar tiene un enorme caudal.

La vida está llena de pequeños afluentes. Algunos son más importantes que otros. La suma de todos ellos tiene un enorme poder.

Alicia tiene una pequeña tienda de venta de dulces para los niños (caramelos, gomas de mascar, regaliz). Cada goma de mascar la vende a 5 céntimos. Alicia gana una media de 4.000 Euros al mes con su tienda de dulces. ¿Cómo hace Alicia para ganar 4.000 Euros al mes? Lo hace de cinco céntimos en cinco céntimos.



Todo suma. Pequeños pocos hacen un mucho. Hay un dicho que dice "El Papa y su cabrero saben mucho más que el Papa solo"

Regla de los afluentes:

Los ríos se nutren de pequeños afluentes.


Mi tocayo Ricardo tiene una tienda de CDs de música. Últimamente, con eso de la piratería, el negocio le iba muy mal, cada vez vendía menos. Estaba pensando en cerrar, cuando se le ocurrió ampliar la gama de productos. Cada vez vende menos CDs, pero cada vez vende más DVDs y libros de música, camisetas, gorros, posters, entradas para conciertos…

Hay que diversificar los negocios. Hay que diversificar nuestras relaciones.

¿Qué otras cosas deberías diversificar?



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Los patitos siempre flotan 
En el río por el que yo suelo pasear hay muchos patos nadando. Durante la riada yo pensé “¿qué habrá sido de los patitos?” Tras la riada, los patitos seguían nadando tranquilamente. Los patitos siempre flotan, independientemente del agua que arrastre el río.

La riada pilló a los servicios de emergencia desprevenidos. Esperaban que lloviera 40 litros por metro cuadrado y, sin embargo, cayeron 140.

Mi amigo Antonio tiene una tienda de ultramarinos, un colmado. El otro día se quejaba de que se había quedado sin latas de un conocido refresco de cola.

— Yo no sé qué pasa —me dijo— de repente a todo el mundo le ha dado por comprar refrescos de cola y se nos han agotado. En dos días se ha vendido lo que suele venderse en dos semanas. Nos ha sido imposible hacer una previsión.

¿Aplicaciones en el mundo de la empresa?
- El mundo cambia, el universo fluctúa en un cambio permanente
- Los mercados son inestables.
- Las técnicas evolucionan a la velocidad del rayo
- Los clientes tienen muchas opciones en las que elegir
- Lo que hace la competencia es imprevisible
- Sólo sobrevive quien innova
- Las necesidades de los clientes van evolucionando
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Dicen que existe una crisis económica mundial. Muchas empresas comienzan a cerrar, miles de personas se quedan sin trabajo. La crisis está pillando a todo el mundo desprevenido (excepto a quienes la han causado). ¿Qué medidas tienes que tomar ahora mismo para evitar que la crisis te alcance? A tu nivel, ¿qué puedes hacer, que dependa de ti, y que evite que te afecte directamente? ¿Cómo puedes hacer para flotar, haya el caudal que haya en el río?

¿Aplicaciones en el mundo de la pareja?
- Mis necesidades no son las mismas que hace un año
- Las necesidades de mi pareja han cambiado en los últimos meses
- La relación no es estática, fluctúa día a día
- Todos tenemos cambios de humor
- Hay días que necesito más atención y otros menos
- Algunas veces me apetece estar solo
- Hay días en que dudo de mis sentimientos
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¿Puedes aplicar esta regla a otras situaciones (hijos, vida personal, familia de origen, amistades…)?



¿Te atreves tú a sacar conclusiones de todo lo que te ocurre, incluso de las cosas aparentemente más nimias?

Regla de la fluctuación:

El nivel del río no es constante. Sube y baja continuamente, aunque sólo notamos los cambios cuando son extremos. Lo que antes hubiera sido un gran caudal, ahora es un pequeño caudal, comparándolo con la riada.


¿Cómo está fluctuando tu vida? ¿Qué cambios se están produciendo y tú todavía no eres del todo consciente? ¿Qué necesitas hacer para enterarte de que lo que te rodea ya no es igual a como era hace seis meses? ¿Qué necesitas para adaptarte al cambio?



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Si el agua sube, sube tú también si no quieres ahogarte 
En las primeras reflexiones estuvimos viendo las Leyes de la Inteligencia. Vamos a seguir con las Reglas de la Inteligencia.

Yo, como tú y como todo el mundo, aprendo de lo que ocurre a mí alrededor, de las personas que me rodean y de las circunstancias. Y sobre todo aprendo de la naturaleza. Muchas personas me preguntan de dónde saco el contenido para mis reflexiones. La respuesta es muy sencilla: todas las reflexiones son consecuencia de cosas que me ocurren en la vida cotidiana. Observo lo que ocurre en mi vida cotidiana y saco conclusiones.

Si quiero solucionar un problema o necesito entender algo, observo la vida cotidiana.

El pensamiento metafórico es la capacidad para establecer conexiones entre dos cosas diferentes, debido a que comparten un rasgo común o ejemplifican un principio compartido. Las metáforas crean eslabones entre los atributos de algo y nuestra propia experiencia. Si quiero explicar que dentro de nosotros existe la posibilidad del cambio, puedo hacer una metáfora con una larva que se convierte en una preciosa mariposa. Pero también puedo hacerlo al revés.

Puedo hacer el proceso al revés. Puedo explicar las cosas con metáforas, pero también puedo usar las metáforas que me va presentando la vida para sacar conclusiones.

Hoy te voy a poner un ejemplo. Quiero hablarte sobre algunas reglas de la Inteligencia, y te voy a decir cómo he hecho para llegar hasta ellas. Si lo hago yo, tú también puedes hacerlo.

En España hemos tenido durante el último año una gran sequía. Sin embargo, estos últimos días ha llovido en abundancia. Hasta tal punto ha llovido, que hemos tenido en la ciudad en la que vivo un desbordamiento del río. El río se ha salido de su cauce en la parte baja de la ciudad y ha anegado viviendas, automóviles, calles, paseos…

Yo tengo la costumbre de pasear por lo menos una hora todos los días. Mi recorrido favorito es por un paseo que sigue a este río a lo largo de 40 kilómetros. Es un camino precioso, muy cuidado, con bancos, papeleras, mesas para merendar, praderas de hierba, sotos, choperas, alamedas… Tras la riada, este paseo ha quedado casi devastado. La fuerza del agua ha arrastrado todo lo que ha encontrado a su paso. Es curioso ver cómo el agua ha dejado una marca incluso a tres metros por encima del camino.

He estado reflexionando sobre lo que ha ocurrido y me permito transmitirte mis conclusiones.

A pesar de que no se podía pasear por el camino habitual, yo he seguido paseando. Lógicamente he tenido que hacerlo desde zonas más altas.

Regla de los niveles:
Si el río se desborda, se puede seguir paseando desde niveles más altos, subiendo de nivel.


Cuando hay problemas o dificultades, los problemas o dificultades se encuentran en un determinado nivel. La solución hay que buscarla en otro nivel diferente.



Tengo un sobrino de seis años. El otro día se quejaba de que un compañero de colegio siempre se peleaba por todo y que él no quería ser su amigo porque le quitaba los juguetes y le pegaba. Su madre le dijo: "Si tu compañero se pelea contigo es porque no sabe cómo ser amigo tuyo sin pelearse. Lo importante es que sepas que él quiere ser tu amigo, porque si no quisiera ser tu amigo pasaría de ti. Si se pelea es porque quiere ser tu amigo pero no sabe cómo hacerlo sin pelearse. ¿Qué puedes hacer para que él comprenda que no necesita pelearse para ser tu amigo?"

Mi sobrino se quedó pensativo. Ha dejado de ser un bebé y ha comenzado a ser un niño que piensa y razona. Pocos días después comentó que su compañero ya era amigo y que ya no se peleaba. "¿Cómo lo has hecho?" le preguntó su madre.

— Ha sido fácil —contestó el niño— He dejado de pegarle yo a él y él ha hecho lo mismo.

Hace bastantes años visité el Machu Pichu, en Perú. Llegar a la ciudadela desde el Camino del Inca es una experiencia fantástica y difícil de olvidar. En aquella época no había turismo debido a las circunstancias políticas que atravesaba el país y que hacían que el lugar no fuera seguro. Los robos y asaltos eran pan de cada día. Pero yo había ido hasta allí y no me podía marchar sin visitarlo.

En Cuzco, la policía me desaconsejó el viaje. Me dijeron que era una locura hacer el Camino del Inca sin escolta. Yo les dije: "De acuerdo, acompáñenme, vengan conmigo". Y, ante mi asombro, me asignaron dos policías que hicieron el camino conmigo: uno que caminaba cincuenta metros por delante, y otro que caminaba cincuenta metros por detrás. Evidentemente, nadie nos molestó. Pocas personas habrán visitado el Machu Pichu sin estar rodeados de cientos de turistas. Yo lo hice, cambiando de nivel.

¿Hay algo en lo que deberías cambiar de nivel? ¿Has solucionado algún problema recientemente cambiando de nivel? Tengo mucho interés en saberlo.


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Rafa Nadal ganaría campeonatos aunque no quisiera 
El gran truco para conseguir resultados es ponerte objetivos de entrenamiento, no objetivos de resultados. Ponte objetivos de entrenamiento, 5 horas, 50 horas. Registra tus horas de entrenamiento, registra el proceso, registra el desarrollo de tu habilidad, igual que un gimnasta registra su progreso o un piloto registra las horas de vuelo.

No trates de llegar a las 500 horas, cuando todavía no has llegado a las 50. Estás tratando de pasar de tu PVA (Punto de Vista Actual) a tu MPV (Mejor Punto de Vista) y eso es un proceso que lleva tiempo y esfuerzo. Te mueves de un PVA a un MPV. Y cuando el MPV se convierte en el PVA, entonces buscas un nuevo MPV, y otro, y otro…

Entrenamiento, entrenamiento, entrenamiento. Este es el gran secreto.

Practica, practica, practica. Registra las horas, registra el proceso. Esto siempre lleva al éxito y nunca falla. Este es el gran secreto. Adelante y más arriba. Como los malabaristas, cuatro pelotas, cinco pelotas, seis pelotas… El secreto es medir tus horas de entrenamiento, de práctica, y disfrutar del proceso. Entonces, los resultados vendrán por sí mismos. Rafa Nadal gana campeonatos como consecuencia de que dedica muchas horas a entrenarse, no porque se marque objetivos de ganar campeonatos.

Como ya habrás notado, he hecho hasta ahora mucho énfasis sobre la práctica, repetición y ensayo. La razón es evidente. Es porque quiero resultados. Si bien es verdad que quiero que el entrenamiento diario se convierta en una actividad agradable en sí misma y que este entrenamiento sea un alimento diario para tu pensamiento, también es cierto que lo que realmente quiero es que consigas resultados tangibles, mensurables. Y en el entrenamiento, en cualquier entrenamiento, los resultados son consecuencia de horas de práctica, repetición y ensayo.

Y, como ya te he dicho, el secreto de la adquisición de resultados es, no sólo que el objetivo sea conseguir resultados, sino ponerte objetivos de proceso, es decir, entrenando objetivos.

No te pongas objetivos de resultados, como "quiero hacer juegos malabares", sino objetivos de entrenamiento, como "quiero practicar juegos malabares durante 20 horas".

¿Cómo vas a aprender a hacer juegos malabares? Práctica, repetición y ensayo multiplicado por 20 horas.

"Quiero hacer juegos malabares" no te lleva a ningún sitio. "Voy a practicar juegos malabares durante 20 horas" hará que consigas tu objetivo de hacer juegos malabares. El resultado llegará como por arte de magia. En cualquier aspecto de tu vida, tanto personal como profesional, el resultado será siempre consecuencia de la práctica, repetición y ensayo.



Como ya te dije en una reflexión anterior, se ha calculado que para aprender piano se necesitan 450 horas de práctica, 900 para cantar, 600 para el saxo alto, 900 para el cello, 1200 para la flauta, 1900 para el violín, 300 para la trompeta, 600 para el trombón, 150 para la guitarra, 150 para el solfeo. Aprender kung-fu supone 600 horas de entrenamiento y 2 horas aprender juegos malabares con dos pelotas. Estas horas son necesarias para aprender medianamente estas habilidades, no para ser un virtuoso. Un virtuoso necesita muchísimas más.

¿Cuánto tiempo es necesario para aprender la habilidad que necesitas que te llevará a resultados? Cuantas más horas practiques, más habilidad conseguirás. Cuantas más habilidades consigas, mejores serán los resultados para tu vida. Por lo tanto, los mejores resultados se consiguen en relación con las horas de práctica.

Más horas = mejores resultados

Por ejemplo, llevamos ya muchas semanas hablando de entrenamiento en inteligencia operativa. ¿Cuáles han sido los resultados que has conseguido de este entrenamiento? ¿Cuáles son los resultados que esperas conseguir en el futuro? ¿Estás leyendo estas reflexiones, pero no las estás aplicando? Si haces eso, sabrás mucha teoría sobre inteligencia operativa, pero no estarás consiguiendo ningún resultado.

Haz una lista de 10 cosas que deseas conseguir de este entrenamiento:
1.

2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

Me interesa que me digas qué quieres conseguir, porque es la única manera que tengo de saber cómo puedo adaptar estas reflexiones a un mejor punto de vista.


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Volver a trabajar, ¡qué palo! 
El programa La trasversal de Radio Nacional de España pregunta a Ricardo Ros sobre el síndrome postvacacional.



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El secreto que los malabaristas ocultan 
El otro día encontré en una calle a tres malabaristas que tenían al público embelesado. Un gran círculo de personas los rodeaba y les aplaudía frenéticamente. Las monedas y los billetes llenaban sus sombreros. Realmente hacían cosas que desafiaban a la ley de la gravedad. Todos estábamos absortos, con la boca abierta y los ojos como platos, tratando de comprender cómo podían hacer todos aquellos juegos malabares de una forma tan perfecta. Realmente era algo maravilloso e increíble.

No hay ningún misterio en que los malabaristas hagan juegos malabares. Cualquier persona puede aprender a hacer juegos malabares. Hacer bailar mal tres pelotas se consigue con dos horas de práctica. Hacer bailar bien doce pelotas se consigue con muchas horas de práctica. Los malabaristas practican el proceso, no el resultado final. Empiezan poco a poco. Primero dos pelotas. Después tres pelotas, cuatro, cinco... Practicar el proceso de aprendizaje de los juegos malabares siempre tiene resultados. Siempre.

Ningún gerente de empresa puede manejar resultados por manejar resultados. Un gerente sabio sabe que sus empleados consiguen resultados controlando la actividad que produce resultados. Maneja el proceso que lleva hacia los resultados. El proceso de conseguir resultados es practicar la habilidad que lleva hacia esos resultados. Si aumentas la práctica de la habilidad, aumentarás la habilidad. Y cuando aumentas la habilidad, aumentarás los resultados. No hay forma de que falles, los resultados vendrás por sí solos.

Práctica, repetición y ensayo. ¿Te acuerdas? Volvemos al principio. De esto hablamos en las primeras reflexiones sobre la Inteligencia.

Y ahora te voy a decir el gran secreto de cómo conseguir resultados.

(fanfarria de trompetas y retoque de tambores, por favor)+sonrisa+

¿Estás preparado? Este es el mayor truco que te voy a decir a lo largo de estas reflexiones.

El gran secreto para conseguir resultados es ponerte objetivos de entrenamiento, no objetivos de resultados. Ponte objetivos de entrenamiento, 5 horas, 50 horas, 500 horas. Registra tus horas de entrenamiento, registra el proceso, registra el desarrollo de tu habilidad, igual que un gimnasta registra su progreso o un piloto registra las horas de vuelo.

¿Te das cuenta de que las cosas en las que eres experto, son consecuencia de horas y horas de entrenamiento? ¿Cuántas horas has dedicado a tu profesión, al deporte que practicas o a tu relación de pareja? Me gustará que me cuentes cómo lo has hecho.



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¡Miedo a volar! 
Reportaje de la ETB sobre el miedo a volar. Aunque la grabación de la técnica de eliminar el miedo a volar duró casi una hora, finalmente el reportaje se ha quedado en sólo un minuto. ¡Cosas de la televisión!


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