Halloween, un rito para reirnos de la muerte 
Ricardo Ros participa en la tertulia del programa Queremos hablar, de Ana Garcia Lozano en Punto Radio. Intervienen en la tertulia Juanjo de la Iglesia, Marta Nebot y Luis Canut.




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Aprovecha las crisis para limpiar 
Sigo hablando de la riada que hubo hace unas semanas en la ciudad en la que vivo. Y sigo sacando conclusiones.

Aunque el camino por el que yo paseo está muy bien cuidado, algunos elementos empezaban a ser víctimas del paso del tiempo: papeleras rotas, bancos despintados, barandillas oxidadas, árboles dañados o muertos.

Tras la riada, los responsables no van a tener más remedio que volver a poner papeleras nuevas, pintar los bancos, reparar las barandillas, plantar nuevos árboles…

Lo que hoy es un obstáculo, mañana es una oportunidad. Tras la devastación viene la reparación. Tras el problema viene la solución. Tras la duda viene la certidumbre.

Ante cualquier problema, ¿qué puedes hacer para quitar el polvo que se había ido acumulando bajo la alfombra?

Regla de la devastación:

Cuando desaparece la riada después del desbordamiento, lo deja todo devastado. Es un buen momento para limpiar y empezar a cambiar cosas.




Los seres humanos vivimos en la rutina permanente. Repetimos y repetimos las cosas. Y repetimos tanto las cosas que llega un momento en que no somos conscientes de que hay cosas que hacemos o guardamos que no nos sirven para nada. Guardamos periódicos viejos y, de repente, nos damos cuenta de que ya no caben en el armario.

¿Qué tienes que tirar o regalar inmediatamente? Si has guardado algo y no lo has usado durante un año, ¿para qué lo sigues guardando? Regálalo a alguien a quien le pueda servir. Vacía tus armarios, tus cajones. Tira lo que no te sirve.

En los períodos de crisis es un buen momento para deshacerse de todo lo que ya no nos sirve: actitudes, conductas, creencias, procesos, relaciones… ¿Qué actitudes ya no te sirven? ¿Qué nuevas actitudes serían más provechosas en este momento de tu vida?

Espero tus comentarios.


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Crisis, crisis, crisis 
El programa La Hora Temática, de Radio Euskadi, entrevista a Ricardo Ros sobre los distintos momentos de crisis que suele atravesar el ser humano: la crisis de la adolescencia, la crisis de los 40 años, las crisis de pareja.



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Entrevista sobre ansiedad 
Olga Bertomeu entrevista a Ricardo Ros en Canal Sur Radio sobre los trastornos de ansiedad y el abuso que se hace con los tranquilizantes. Ricardo afirma que la ansiedad sólo se soluciona con métodos psicológicos y que usar medicación no hace mas que agravar el problema, creando dependencia y tolerancia.



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No habría mares sin pequeños riachuelos 
Podemos aprender de todo lo que nos ocurre. Incluso las cosas más insignificantes pueden tener gran valor si sabemos aplicarlas y sacar conclusiones. Hace unos días te decía que podemos explicar una idea a través de una metáfora, pero que también podemos hacerlo al revés, sacar conclusiones de las metáforas que se nos van presentando durante nuestra vida diaria. Voy a seguir con algunos ejemplos.

El nacedero del río que atraviesa la ciudad en la que vivo es un hilillo de agua que sale de debajo de unas piedras y se puede atravesar con un pequeño salto. A lo largo de sus 145 Kms va recogiendo agua de otros ríos más pequeños. Desemboca en un río mayor, que a su vez desemboca en otro río con mayor caudal. Cuando este último río desemboca en el Mar tiene un enorme caudal.

La vida está llena de pequeños afluentes. Algunos son más importantes que otros. La suma de todos ellos tiene un enorme poder.

Alicia tiene una pequeña tienda de venta de dulces para los niños (caramelos, gomas de mascar, regaliz). Cada goma de mascar la vende a 5 céntimos. Alicia gana una media de 4.000 Euros al mes con su tienda de dulces. ¿Cómo hace Alicia para ganar 4.000 Euros al mes? Lo hace de cinco céntimos en cinco céntimos.



Todo suma. Pequeños pocos hacen un mucho. Hay un dicho que dice "El Papa y su cabrero saben mucho más que el Papa solo"

Regla de los afluentes:

Los ríos se nutren de pequeños afluentes.


Mi tocayo Ricardo tiene una tienda de CDs de música. Últimamente, con eso de la piratería, el negocio le iba muy mal, cada vez vendía menos. Estaba pensando en cerrar, cuando se le ocurrió ampliar la gama de productos. Cada vez vende menos CDs, pero cada vez vende más DVDs y libros de música, camisetas, gorros, posters, entradas para conciertos…

Hay que diversificar los negocios. Hay que diversificar nuestras relaciones.

¿Qué otras cosas deberías diversificar?



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Los patitos siempre flotan 
En el río por el que yo suelo pasear hay muchos patos nadando. Durante la riada yo pensé “¿qué habrá sido de los patitos?” Tras la riada, los patitos seguían nadando tranquilamente. Los patitos siempre flotan, independientemente del agua que arrastre el río.

La riada pilló a los servicios de emergencia desprevenidos. Esperaban que lloviera 40 litros por metro cuadrado y, sin embargo, cayeron 140.

Mi amigo Antonio tiene una tienda de ultramarinos, un colmado. El otro día se quejaba de que se había quedado sin latas de un conocido refresco de cola.

— Yo no sé qué pasa —me dijo— de repente a todo el mundo le ha dado por comprar refrescos de cola y se nos han agotado. En dos días se ha vendido lo que suele venderse en dos semanas. Nos ha sido imposible hacer una previsión.

¿Aplicaciones en el mundo de la empresa?
- El mundo cambia, el universo fluctúa en un cambio permanente
- Los mercados son inestables.
- Las técnicas evolucionan a la velocidad del rayo
- Los clientes tienen muchas opciones en las que elegir
- Lo que hace la competencia es imprevisible
- Sólo sobrevive quien innova
- Las necesidades de los clientes van evolucionando
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Dicen que existe una crisis económica mundial. Muchas empresas comienzan a cerrar, miles de personas se quedan sin trabajo. La crisis está pillando a todo el mundo desprevenido (excepto a quienes la han causado). ¿Qué medidas tienes que tomar ahora mismo para evitar que la crisis te alcance? A tu nivel, ¿qué puedes hacer, que dependa de ti, y que evite que te afecte directamente? ¿Cómo puedes hacer para flotar, haya el caudal que haya en el río?

¿Aplicaciones en el mundo de la pareja?
- Mis necesidades no son las mismas que hace un año
- Las necesidades de mi pareja han cambiado en los últimos meses
- La relación no es estática, fluctúa día a día
- Todos tenemos cambios de humor
- Hay días que necesito más atención y otros menos
- Algunas veces me apetece estar solo
- Hay días en que dudo de mis sentimientos
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¿Puedes aplicar esta regla a otras situaciones (hijos, vida personal, familia de origen, amistades…)?



¿Te atreves tú a sacar conclusiones de todo lo que te ocurre, incluso de las cosas aparentemente más nimias?

Regla de la fluctuación:

El nivel del río no es constante. Sube y baja continuamente, aunque sólo notamos los cambios cuando son extremos. Lo que antes hubiera sido un gran caudal, ahora es un pequeño caudal, comparándolo con la riada.


¿Cómo está fluctuando tu vida? ¿Qué cambios se están produciendo y tú todavía no eres del todo consciente? ¿Qué necesitas hacer para enterarte de que lo que te rodea ya no es igual a como era hace seis meses? ¿Qué necesitas para adaptarte al cambio?



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Si el agua sube, sube tú también si no quieres ahogarte 
En las primeras reflexiones estuvimos viendo las Leyes de la Inteligencia. Vamos a seguir con las Reglas de la Inteligencia.

Yo, como tú y como todo el mundo, aprendo de lo que ocurre a mí alrededor, de las personas que me rodean y de las circunstancias. Y sobre todo aprendo de la naturaleza. Muchas personas me preguntan de dónde saco el contenido para mis reflexiones. La respuesta es muy sencilla: todas las reflexiones son consecuencia de cosas que me ocurren en la vida cotidiana. Observo lo que ocurre en mi vida cotidiana y saco conclusiones.

Si quiero solucionar un problema o necesito entender algo, observo la vida cotidiana.

El pensamiento metafórico es la capacidad para establecer conexiones entre dos cosas diferentes, debido a que comparten un rasgo común o ejemplifican un principio compartido. Las metáforas crean eslabones entre los atributos de algo y nuestra propia experiencia. Si quiero explicar que dentro de nosotros existe la posibilidad del cambio, puedo hacer una metáfora con una larva que se convierte en una preciosa mariposa. Pero también puedo hacerlo al revés.

Puedo hacer el proceso al revés. Puedo explicar las cosas con metáforas, pero también puedo usar las metáforas que me va presentando la vida para sacar conclusiones.

Hoy te voy a poner un ejemplo. Quiero hablarte sobre algunas reglas de la Inteligencia, y te voy a decir cómo he hecho para llegar hasta ellas. Si lo hago yo, tú también puedes hacerlo.

En España hemos tenido durante el último año una gran sequía. Sin embargo, estos últimos días ha llovido en abundancia. Hasta tal punto ha llovido, que hemos tenido en la ciudad en la que vivo un desbordamiento del río. El río se ha salido de su cauce en la parte baja de la ciudad y ha anegado viviendas, automóviles, calles, paseos…

Yo tengo la costumbre de pasear por lo menos una hora todos los días. Mi recorrido favorito es por un paseo que sigue a este río a lo largo de 40 kilómetros. Es un camino precioso, muy cuidado, con bancos, papeleras, mesas para merendar, praderas de hierba, sotos, choperas, alamedas… Tras la riada, este paseo ha quedado casi devastado. La fuerza del agua ha arrastrado todo lo que ha encontrado a su paso. Es curioso ver cómo el agua ha dejado una marca incluso a tres metros por encima del camino.

He estado reflexionando sobre lo que ha ocurrido y me permito transmitirte mis conclusiones.

A pesar de que no se podía pasear por el camino habitual, yo he seguido paseando. Lógicamente he tenido que hacerlo desde zonas más altas.

Regla de los niveles:
Si el río se desborda, se puede seguir paseando desde niveles más altos, subiendo de nivel.


Cuando hay problemas o dificultades, los problemas o dificultades se encuentran en un determinado nivel. La solución hay que buscarla en otro nivel diferente.



Tengo un sobrino de seis años. El otro día se quejaba de que un compañero de colegio siempre se peleaba por todo y que él no quería ser su amigo porque le quitaba los juguetes y le pegaba. Su madre le dijo: "Si tu compañero se pelea contigo es porque no sabe cómo ser amigo tuyo sin pelearse. Lo importante es que sepas que él quiere ser tu amigo, porque si no quisiera ser tu amigo pasaría de ti. Si se pelea es porque quiere ser tu amigo pero no sabe cómo hacerlo sin pelearse. ¿Qué puedes hacer para que él comprenda que no necesita pelearse para ser tu amigo?"

Mi sobrino se quedó pensativo. Ha dejado de ser un bebé y ha comenzado a ser un niño que piensa y razona. Pocos días después comentó que su compañero ya era amigo y que ya no se peleaba. "¿Cómo lo has hecho?" le preguntó su madre.

— Ha sido fácil —contestó el niño— He dejado de pegarle yo a él y él ha hecho lo mismo.

Hace bastantes años visité el Machu Pichu, en Perú. Llegar a la ciudadela desde el Camino del Inca es una experiencia fantástica y difícil de olvidar. En aquella época no había turismo debido a las circunstancias políticas que atravesaba el país y que hacían que el lugar no fuera seguro. Los robos y asaltos eran pan de cada día. Pero yo había ido hasta allí y no me podía marchar sin visitarlo.

En Cuzco, la policía me desaconsejó el viaje. Me dijeron que era una locura hacer el Camino del Inca sin escolta. Yo les dije: "De acuerdo, acompáñenme, vengan conmigo". Y, ante mi asombro, me asignaron dos policías que hicieron el camino conmigo: uno que caminaba cincuenta metros por delante, y otro que caminaba cincuenta metros por detrás. Evidentemente, nadie nos molestó. Pocas personas habrán visitado el Machu Pichu sin estar rodeados de cientos de turistas. Yo lo hice, cambiando de nivel.

¿Hay algo en lo que deberías cambiar de nivel? ¿Has solucionado algún problema recientemente cambiando de nivel? Tengo mucho interés en saberlo.


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Rafa Nadal ganaría campeonatos aunque no quisiera 
El gran truco para conseguir resultados es ponerte objetivos de entrenamiento, no objetivos de resultados. Ponte objetivos de entrenamiento, 5 horas, 50 horas. Registra tus horas de entrenamiento, registra el proceso, registra el desarrollo de tu habilidad, igual que un gimnasta registra su progreso o un piloto registra las horas de vuelo.

No trates de llegar a las 500 horas, cuando todavía no has llegado a las 50. Estás tratando de pasar de tu PVA (Punto de Vista Actual) a tu MPV (Mejor Punto de Vista) y eso es un proceso que lleva tiempo y esfuerzo. Te mueves de un PVA a un MPV. Y cuando el MPV se convierte en el PVA, entonces buscas un nuevo MPV, y otro, y otro…

Entrenamiento, entrenamiento, entrenamiento. Este es el gran secreto.

Practica, practica, practica. Registra las horas, registra el proceso. Esto siempre lleva al éxito y nunca falla. Este es el gran secreto. Adelante y más arriba. Como los malabaristas, cuatro pelotas, cinco pelotas, seis pelotas… El secreto es medir tus horas de entrenamiento, de práctica, y disfrutar del proceso. Entonces, los resultados vendrán por sí mismos. Rafa Nadal gana campeonatos como consecuencia de que dedica muchas horas a entrenarse, no porque se marque objetivos de ganar campeonatos.

Como ya habrás notado, he hecho hasta ahora mucho énfasis sobre la práctica, repetición y ensayo. La razón es evidente. Es porque quiero resultados. Si bien es verdad que quiero que el entrenamiento diario se convierta en una actividad agradable en sí misma y que este entrenamiento sea un alimento diario para tu pensamiento, también es cierto que lo que realmente quiero es que consigas resultados tangibles, mensurables. Y en el entrenamiento, en cualquier entrenamiento, los resultados son consecuencia de horas de práctica, repetición y ensayo.

Y, como ya te he dicho, el secreto de la adquisición de resultados es, no sólo que el objetivo sea conseguir resultados, sino ponerte objetivos de proceso, es decir, entrenando objetivos.

No te pongas objetivos de resultados, como "quiero hacer juegos malabares", sino objetivos de entrenamiento, como "quiero practicar juegos malabares durante 20 horas".

¿Cómo vas a aprender a hacer juegos malabares? Práctica, repetición y ensayo multiplicado por 20 horas.

"Quiero hacer juegos malabares" no te lleva a ningún sitio. "Voy a practicar juegos malabares durante 20 horas" hará que consigas tu objetivo de hacer juegos malabares. El resultado llegará como por arte de magia. En cualquier aspecto de tu vida, tanto personal como profesional, el resultado será siempre consecuencia de la práctica, repetición y ensayo.



Como ya te dije en una reflexión anterior, se ha calculado que para aprender piano se necesitan 450 horas de práctica, 900 para cantar, 600 para el saxo alto, 900 para el cello, 1200 para la flauta, 1900 para el violín, 300 para la trompeta, 600 para el trombón, 150 para la guitarra, 150 para el solfeo. Aprender kung-fu supone 600 horas de entrenamiento y 2 horas aprender juegos malabares con dos pelotas. Estas horas son necesarias para aprender medianamente estas habilidades, no para ser un virtuoso. Un virtuoso necesita muchísimas más.

¿Cuánto tiempo es necesario para aprender la habilidad que necesitas que te llevará a resultados? Cuantas más horas practiques, más habilidad conseguirás. Cuantas más habilidades consigas, mejores serán los resultados para tu vida. Por lo tanto, los mejores resultados se consiguen en relación con las horas de práctica.

Más horas = mejores resultados

Por ejemplo, llevamos ya muchas semanas hablando de entrenamiento en inteligencia operativa. ¿Cuáles han sido los resultados que has conseguido de este entrenamiento? ¿Cuáles son los resultados que esperas conseguir en el futuro? ¿Estás leyendo estas reflexiones, pero no las estás aplicando? Si haces eso, sabrás mucha teoría sobre inteligencia operativa, pero no estarás consiguiendo ningún resultado.

Haz una lista de 10 cosas que deseas conseguir de este entrenamiento:
1.

2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
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10.

Me interesa que me digas qué quieres conseguir, porque es la única manera que tengo de saber cómo puedo adaptar estas reflexiones a un mejor punto de vista.


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Volver a trabajar, ¡qué palo! 
El programa La trasversal de Radio Nacional de España pregunta a Ricardo Ros sobre el síndrome postvacacional.



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El secreto que los malabaristas ocultan 
El otro día encontré en una calle a tres malabaristas que tenían al público embelesado. Un gran círculo de personas los rodeaba y les aplaudía frenéticamente. Las monedas y los billetes llenaban sus sombreros. Realmente hacían cosas que desafiaban a la ley de la gravedad. Todos estábamos absortos, con la boca abierta y los ojos como platos, tratando de comprender cómo podían hacer todos aquellos juegos malabares de una forma tan perfecta. Realmente era algo maravilloso e increíble.

No hay ningún misterio en que los malabaristas hagan juegos malabares. Cualquier persona puede aprender a hacer juegos malabares. Hacer bailar mal tres pelotas se consigue con dos horas de práctica. Hacer bailar bien doce pelotas se consigue con muchas horas de práctica. Los malabaristas practican el proceso, no el resultado final. Empiezan poco a poco. Primero dos pelotas. Después tres pelotas, cuatro, cinco... Practicar el proceso de aprendizaje de los juegos malabares siempre tiene resultados. Siempre.

Ningún gerente de empresa puede manejar resultados por manejar resultados. Un gerente sabio sabe que sus empleados consiguen resultados controlando la actividad que produce resultados. Maneja el proceso que lleva hacia los resultados. El proceso de conseguir resultados es practicar la habilidad que lleva hacia esos resultados. Si aumentas la práctica de la habilidad, aumentarás la habilidad. Y cuando aumentas la habilidad, aumentarás los resultados. No hay forma de que falles, los resultados vendrás por sí solos.

Práctica, repetición y ensayo. ¿Te acuerdas? Volvemos al principio. De esto hablamos en las primeras reflexiones sobre la Inteligencia.

Y ahora te voy a decir el gran secreto de cómo conseguir resultados.

(fanfarria de trompetas y retoque de tambores, por favor)+sonrisa+

¿Estás preparado? Este es el mayor truco que te voy a decir a lo largo de estas reflexiones.

El gran secreto para conseguir resultados es ponerte objetivos de entrenamiento, no objetivos de resultados. Ponte objetivos de entrenamiento, 5 horas, 50 horas, 500 horas. Registra tus horas de entrenamiento, registra el proceso, registra el desarrollo de tu habilidad, igual que un gimnasta registra su progreso o un piloto registra las horas de vuelo.

¿Te das cuenta de que las cosas en las que eres experto, son consecuencia de horas y horas de entrenamiento? ¿Cuántas horas has dedicado a tu profesión, al deporte que practicas o a tu relación de pareja? Me gustará que me cuentes cómo lo has hecho.



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¡Miedo a volar! 
Reportaje de la ETB sobre el miedo a volar. Aunque la grabación de la técnica de eliminar el miedo a volar duró casi una hora, finalmente el reportaje se ha quedado en sólo un minuto. ¡Cosas de la televisión!


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Adelgazar es un cuento 
El Capi, de Radio Cadena Nacional de Colombia, entrevista a Ricardo Ros sobre cómo ayudar a los niños a comer más sanamente a través de los cuentos.





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Cómo Cumplir una dieta 
Artículo sobre "El Viaje Decisivo, Cumpliendo la dieta" en la revista Aqua Nº 17, firmado por Delia García Doménech.











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El hijo de Guillermo Tell nunca se puso nervioso 
El pensamiento puede ser una actividad puramente fantasiosa, a la que se dedican millones de personas sin nada que hacer, o puede convertirse en el modo más rápido y mejor de conseguir resultados.

El motivo por el que pensamos y luego hacemos algo es porque nuestra acción tiene consecuencias y hemos decidido que queremos conseguir esos resultados. Un bebé grita porque sabe que así sus padres le van a atender. Los políticos hacen promesas porque con esta acción saben que van a conseguir votos. Un adolescente comienza a fumar porque espera aparentar ser más mayor, o porque quiere sentirse formar parte de un grupo, o porque cree que así manifiesta una mayor independencia de sus padres. Sabemos que todas las acciones tienen consecuencias y lo que hacemos es manipular nuestro comportamiento con el fin de alcanzar un resultado satisfactorio.

El resultado, a veces, es también un número. Las ventas de una empresa, los beneficios de una campaña humanitaria, los goles de un partido de fútbol… Como ya hemos visto, la medida es una manera de medir los resultados.

Las mediciones no nos sirven para nada mientras no sepamos cuáles son nuestros objetivos. Si no tienes un objetivo, difícilmente podrás alcanzarlo. La flecha sólo da en el blanco si existe un blanco. Si no existe un blanco, la flecha puede acabar en cualquier sitio. Averigua qué quieres, y entonces pon los medios para alcanzarlo.

Sin embargo, cuando quieras un resultado es mejor que no enfoques tu esfuerzo en el resultado. Has oído bien: nunca centres tu esfuerzo en el resultado.

¿Te parece contradictorio? Parece una especie de paradoja contradictoria. Te estoy diciendo al mismo tiempo que tienes que saber cuál es tu objetivo, pero que no concentres el esfuerzo en el resultado. ¿En qué tienes que concentrarte entonces, si no te centras en el resultado?

La respuesta es: céntrate en el proceso, no en el resultado. Lo repito:

Céntrate en el proceso, no en el resultado

Enfoca el proceso que lleva a los resultados. Los resultados son consecuencias de un proceso y es en ese proceso en el que tienes que poner todo tu esfuerzo. La flecha da en la diana, no como consecuencia de un milagro, sino como resultado lógico de un proceso, en el que el flechero ha puesto previamente todo su trabajo, todo su esfuerzo y todos sus sentidos. El hijo de Guillermo Tell nunca se puso nervioso porque sabía que su padre iba a dar en la manzana y no en su cabeza. Le había visto muchas veces preparándose, entrenándose, esforzándose: no podía fallar.

En el mundo comercial, por ejemplo, muchas empresas no venden todo lo que podrían debido a que centran la actividad de sus vendedores en el resultado, olvidándose del proceso. Obligan a los comerciales a cerrar ventas rápidas, a conseguir pedidos inmediatos, distrayéndolos del proceso de vender, de fidelizar a los clientes. De hecho, en el mundo comercial, al haber enfocado a sus comerciales hacia los resultados, hacia la venta rápida, se ha conseguido que la profesión de comercial tenga una baja reputación y que muchas personas se enfrenten a un vendedor con un alto nivel de sospecha y de resistencia. Cuando una empresa enfoca a sus comerciales hacia el proceso, las ventas se multiplican, ya que el cliente percibe que se le ofrece lo que realmente necesita y la confianza crece.

Los resultados no son más que el producto final de un proceso en funcionamiento. Los resultados es lo que consigues cuando haces ciertas cosas con habilidad, con inteligencia. Esperar que se produzcan resultados por si mismos es lo que hacen muchísimas personas y muchísimas empresas que tienen la sensación de que la vida y el mundo les desbordan. Si practicas y controlas el proceso, no te sorprendas de que empieces automáticamente a conseguir resultados. No será ningún milagro, sino la consecuencia lógica de lo que has hecho con el proceso.

Si estás leyendo esta reflexión sobre la Inteligencia es porque quieres introducir cambios en tu vida. Si sólo lees, vas a saber mucho sobre lo que yo pienso sobre la Inteligencia, pero tu vida va a seguir siendo la misma. “Son teorías, sólo teorías, que no llevan a ningún sitio” me escribió alguien hace poco. Me pregunto si mis lectores sólo leen o están poniendo en práctica estas teorías. ¿Tú qué haces, teorizas o practicas?


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Cómo aumentar la autoestima 
Artículo de Ricardo Ros en la revista Aqua








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Hasta los gatos saben que hay que medir las cosas 
Un hermano mío vive en un pequeño pueblo de tan sólo una docena de habitantes. Tiene una huerta, además de dos perros, tres gatos y diez gallinas. Cultiva para consumo propio distintas verduras, dependiendo de la temporada. Me he estado fijando cómo lo hace. Tiene un cuaderno en el que anota con detalle qué va haciendo con cada zona de la huerta. Anota cuándo le da la vuelta a la tierra, el abono, la siembra, los riegos, la limpieza de hierbas, etc. Hoy he estado comiendo en su casa y, en un momento determinado, ha dicho "no puedo pasar de mañana sin sembrar los ajos".

Cuando proyectas algo, la medida es muy importante. Pero lo es también anotar con cuidado las distintas partes del proceso, los distintos componentes, las etapas y, sobre todo, las fechas límite. Hacerlo aumenta la capacidad de control sobre los resultados.

Por ejemplo, imagina que quieres construir un nuevo jardín. Si escribes una lista de las cosas que hay que hacer, podrás ir marcando aquellas tareas que ya has acabado y prestar más atención a las que te faltan. ¿Cómo puedes conseguir más control? Poniendo plazos a cada tarea que deseas hacer. Incluso si lo dejas para el último minuto (como suelo hacer yo) seguirás teniendo control sobre el proceso. Un plazo, una fecha límite, es una forma específica de medir, que aumentará el control sobre tu lista de cosas pendientes.

¿Cómo puedes tener todavía más control? Estableciendo no sólo una fecha límite, sino también una fecha de comienzo. Una fecha de comienzo es el primer paso antes de llegar al último paso, la fecha límite. Comenzar suele ser lo más difícil de hacer, por eso establecer una fecha de comienzo es una manera fácil de tener más control sobre todo el proceso.

Cuantos más mecanismos establezcas para medir, más podrás controlar lo que ocurre.

La semana pasada te hablaba de cómo trabaja Jordi, un experto en marketing en Internet. Me vas a permitir que hoy siga hablándote de cómo lo hace. Además de ser un experto en marketing en Internet, Jordi es un extraordinario programador informático. Para él, lo más importante es tener el control sobre lo que sucede en una página web y poder medir cualquier cosa que ocurra. Él sabe que cualquier contacto con un visitante, es una oportunidad de venta. Es evidente que un cliente sólo puede comprar cuando se le da la oportunidad genuina de poder comprar. Entonces, lo que Jordi hace es aislar los movimientos que el cliente hace por la página y, para ello, crea programas que le permiten saber hasta dónde lee, en qué párrafos se detiene más, en qué parte de la página abandona y se va a otro sitio.

Jordi mide los movimientos que el visitante va haciendo por las páginas y comprueba los resultados que se producen cuando modifica cosas en esas páginas. Por ejemplo, puede comprobar que un 60% de las visitas no siguen leyendo después de haber llegado hasta una determinada frase. Entonces, Jordi busca una frase mejor y vuelve a medir el resultado. O cambia el diseño, o los colores, o algún aspecto, hasta que elimina el obstáculo que hacía que los potenciales clientes se fueran a otro sitio. Comprueba de forma muy creativa lo que realmente sucede en una página. Jordi sabe que quien tiene información, tiene el poder. Y el poder está en la medida y en el control.

¿Y cómo se llama la medida de control que utiliza Jordi? Él la llama "aguanchifú". Para él (y sólo para él), un "aguanchifú" es la relación entre el porcentaje de trozos de cada página que visitan los clientes y el número de clientes que acaban comprando. Sabe que cuanto más abajo lean una página, más posibilidades hay que compren finalmente el producto.

También controla todo el proceso de cada cliente potencial. Hace un seguimiento de todos los movimientos, desde el link en otra página a través de la que ha llegado, hasta cuántas veces entra en la página. Sabe que, por ejemplo, un porcentaje elevado de clientes necesita entrar en la página 10 veces en quince días hasta que se decide a comprar. Entonces, Jordi analiza cómo puede hacer para acortar ese proceso. Jordi guarda datos numéricos de todo lo que sucede en una página. Sólo así puede sacar conclusiones.

Jordi sabe algo esencial: cuando puedes medir algo con números, tienes mucho poder sobre lo que estás haciendo, mientras que si no lo puedes hacer, tu control sobre lo que ocurre es muy pobre. La vida sería mucho más difícil sin la medida. Sin control y medida la ciencia no habría avanzado (también tendría su parte positiva, ya que no cumpliríamos años y Hacienda no nos podría sablear)

¿Tienes una idea inteligente que quieres poner en marcha? Bien. Contesta, por favor, a estas diez preguntas:

1. ¿Cómo vas a medir tu idea inteligente?
2. ¿Quién te va a ayudar?
3. ¿Cómo vas a cuantificar los resultados?
4. ¿Cómo vas a saber que funciona?
5. ¿Podrás conseguir dos veces los mismos resultados?
6. ¿Quién puede validar que la medida es correcta?
7. ¿Qué unidades de medida vas a usar?
8. ¿Puedes crear las tuyas propias? ¿Qué nombre les vas a poner a esas medidas?
9. ¿Lo has hablado ya con algún experto que te pueda asesorar?
10. ¿Todo el proceso depende de ti, o necesitas la ayuda de otras personas?

¿Te imaginas un gato que no fuera capaz de medir las distancias?

Estamos hablando de medir cosas. ¿Crees que se pueden medir también los sentimientos? ¿Cómo haces para saber cuánto te quiere alguien? ¿Tienes alguna experiencia que nos puedas contar?


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El Viaje Decisivo 
Canal 6 entrevista a Ricardo Ros sobre los problemas que se presentan cuando se utiliza la comida como premio o castigo. También hablan sobre el nuevo método "El Viaje Decisivo, cumpliendo la dieta"



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Los secretos que un sastre se llevó a la tumba 
Generalmente yo suelo vestir de sport, pero algunas veces, muy pocas, uso traje. He tenido varios trajes a lo largo de mi vida. La mayor parte los he comprado ya confeccionados, sólo unos pocos me los ha hecho un sastre. Uno de ellos, todavía lo tengo, ha sido toda una experiencia, desde el momento en que lo confeccionaron hasta ahora. Siempre que me lo pongo alguien me comenta lo bien que me queda ese traje. Incluso una vez, un sastre me paró en la calle para preguntarme quién me lo había hecho. El traje es sencillamente perfecto, está hecho como un anillo al dedo.

La confección de ese traje llevó muchas sesiones de medida y prueba. El sastre tomaba medidas, realizaba los patrones, volvía al cabo de una semana, volvía a probar y medir, etc. Le llevó mes y medio hacer el traje y toda mi paciencia. Pero el resultado final fue apoteósico (tanto por el precio como por el trabajo final, digno de admiración)

El proceso de este sastre lo he utilizado yo después para muchas otras cosas. Tengo que reconocer que modelé a este sastre. Primero hubo una fase de investigación. El sastre me preguntó mis necesidades, mis gustos, con qué ropa me sentía bien, para qué iba a utilizar el traje. Incluso me preguntó si me iba a sentar durante muchas horas al día o no. Elegimos la tela en función de esos parámetros.

Después vino una fase de medida, muy complicada y fastidiosa para mí, de pie, durante horas, mientras el sastre tomaba medidas desde todos los ángulos y posiciones. Las mediciones eran meticulosas y las repetía varias veces hasta que quedaba satisfecho.

Una semana más tarde ya tenía los patrones listos. Volvió a medir y a probar. Rectificó varias medidas y, tras otra semana, ya tenía el traje a medio hacer. Nuevas medidas y rectificaciones. Con el traje hilvanado, volvió a medir y probar. Tras otra semana el traje estaba acabado. Volví a probármelo, pero el sastre no estaba satisfecho. Nueva medida y rectificación. Finalmente, un día, el sastre me llamó y, como si fuera un rey, subido a una peana, me hizo ponerme el traje dentro de un ritual para mi desconocido, pero que, sin duda, para él significaba la satisfacción por un trabajo bien hecho.

Me gustaría recomendarte a este sastre, pero lamentablemente este sastre ya falleció y se llevó con él toda su sabiduría y bien hacer.

La etapa de medida es fundamental en cualquier proceso de diseño. Tanto si diseñas un avión supersónico, como si diseñas una salsa para acompañar a la carne, tanto si diseñas una nueva empresa o un nuevo proyecto, como si diseñas tus vacaciones, la medida es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Mi amigo Jordi es un experto en marketing en Internet. Es capaz de conseguir que cualquier empresa doble y cuadruplique sus ventas simplemente cambiando la percepción que se tiene de ella. Eso lo consigue haciendo un estudio pormenorizado y planteando cambios que lleven desde el PVA (Punto de Vista Actual) hacia el MPV (mejor Punto de Vista). Primero mide el PVA y después crea pequeños programas escalonados que lleven, poco a poco, hacia el MPV. La medida es fundamental en este proceso. Por eso, cualquier cambio que introduce lo hace con la condición de que pueda después controlar en qué se ha modificado. Y siempre con la posibilidad de rectificar y volver hacia atrás.

Es interesante observar cómo trabaja Jordi. Yo he podido comprobar cómo, con pequeños cambios perfectamente medidos, ha hecho maravillas en las ventas de varias empresas en Internet. Por ejemplo, he asistido al espectáculo extraordinario de comprobar cómo Jordi conseguía multiplicar por tres las ventas de una empresa en Internet simplemente cambiando la definición que se hacía de la empresa en las campañas publicitarias de Google. Digo simplemente porque parece fácil, pero es el resultado de un largo y tedioso proceso. Primero observa (investiga y mide el PVA). Después decide a dónde quiere llegar conjuntamente con los directivos de la empresa (MPV) y planifica los pequeños cambios que va a ir introduciendo poco a poco. Vuelve a medir, vuelve a observar... ¿Te suena? Sí, Jordi, sin saberlo, hace CHOP-CHOP-CHOP (Comenzar-Hacer-Observar-Pensar). Igual que el sastre. Jordi es un sastre puntilloso del marketing en Internet, pero sus resultados merecen la pena. Desde luego los más satisfechos son sus clientes que no pueden comprender cómo lo hace, pero lo notan en sus cuentas de resultados a final de mes. Jordi es un maestro de la inteligencia operativa sin ser consciente de que lo es.

Hemos visto lo importante que es la medida en el diseño. Pero también es muy importante medir para controlar lo que ocurre, una vez que has introducido cambios. Midiendo las cosas es como pueden controlarse. Sin medida previa y sin medida de control de lo que ocurre, el fracaso está asegurado. Las unidades de medida nos permiten manipular cosas sin perder el control sobre ellas. Los kilómetros nos permiten controlar distancias, los Km/hora nos permiten controlar la velocidad. Usamos días, horas y minutos para controlar el tiempo. Cuanto más queramos afinar, más abajo tendremos que ir en la escala. Controlaremos mejor si medimos en días que en meses. Y mucho mejor en horas que en días. Encontrar cuál es la escala de medida mejor, forma parte también del diseño del proceso.

La única manera que yo tengo de saber lo que opinas es que dejes un mensaje a continuación. Con tus mensajes puedo “medir” si te interesa el tema que trato o si no le interesa a nadie. Los mensajes me hacen rectificar o seguir adelante.


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Montar en avión, ¡qué miedo! 
Alejandro Ávila y Ricardo Ros hablan en el programa A día de Hoy sobre el miedo a volar, en qué consiste y cómo solucionarlo.




El programa Gente Viajera de Onda Cero entrevista a Ricardo Ros sobre el miedo a ir en avión, una fobia que se ha multiplicado en los últimos tiempos debido a la tragedia de Barajas. Ricardo explica algunas pautas para eliminar esta fobia.



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La sabiduría de un vendedor de alfombras: "Eso era antes. Esto es ahora" 
A veces las cosas cambian. Mejor dicho, las cosas siempre cambian. Se suele decir que lo único que no cambia es el cambio mismo. El cambio puede ser gradual y lento, como el que se produce en las calles de nuestras ciudades (si ves fotografías de hace diez años, te darás cuenta de que todo ha cambiado, aunque no hemos sido conscientes de ese cambio de mobiliario urbano, árboles, tiendas, modelos de los automóviles…), o puede ser rápido y catastrófico, como el producido por un huracán o un terremoto. Pero el cambio se produce, queramos o no.

Una vez que se ha producido el cambio, nunca más se vuelve hacia atrás. Los cambios son siempre definitivos.

Cualquier cambio exige adaptación. Un cambio sin adaptación implica una fuente de problemas. Si sigo comportándome con mis hijos adolescentes como cuando eran niños, voy a tener problemas. Si sigo subiendo las escaleras corriendo como cuando tenía doce años, voy a tener problemas. Si sigo comiendo lo mismo que cuando tenía veinte años, voy a tener problemas. Si sigo resolviendo los procesos de mi trabajo igual que hace dos años, voy a tener problemas.

Las personas cambiamos, las relaciones cambian, las empresas cambian, las necesidades cambian, las modas cambian, las costumbres cambian, las relaciones cambian, el mundo cambia. Y, o nos adaptamos a esos cambios, o tendremos problemas.

¿Y cómo podemos enfrentarnos al cambio? La respuesta es muy fácil: a través del cambio.

Si hay cambios, introduce cambios:
- Cambio de Circunstancias
- Cambio de Contexto
- Cambio de Punto de vista
- Cambio de Consecuencias
- Cambio de Posibilidades
- Cambio de Prioridades
- Cambio de Recursos
- Cambio del proceso de Información
- Cambio de Coste/Valor/Precio
- Cambio de Recompensas
- Cambio de Actitud

Tengo dos compañeros de colegio que estudiaron informática, cuando la informática estaba en pañales. Ambos comenzaron a trabajar en una empresa que se dedicaba a procesar datos para otras empresas, en un momento en que todavía no existían los PCs y los ordenadores eran grandes armatostes que funcionaban con tarjetas perforadas y lámparas de filamento (sí, eso ocurría no hace mucho tiempo)

De repente, las empresas comenzaron a comprar PCs, con lo que podían hacer esos trabajos por sí mismas, y la empresa de mis amigos quebró. Uno de ellos fue directamente al paro y sigue sin trabajar después de 25 años. No ha vuelto a trabajar, porque, según sus palabras, "la tecnología actual es mucho peor que la que nosotros usábamos y no estoy dispuesto a aprender cosas que no tienen futuro". El otro amigo, ya antes de que cerrara la empresa, hizo un cursillo de MS-DOS y rápidamente puso en marcha otra empresa, en la que siguen realizando programas de aplicación para PC, que venden a empresas que usan PCs. El primero lleva lamentándose desde hace 25 años, mientras que el otro sigue adaptándose a los rápidos cambios que se producen en el mundo de la informática. El primero está permanentemente de mal humor. El segundo suele estar de buen humor (por lo menos cuando sale de trabajar)

Hace algunos años, visitando un zoco en Túnez, mis ojos se fueron hacia una preciosa alfombra persa. El dueño del bazar se dio cuenta enseguida de que me interesaba su alfombra. Pregunté el precio: 8.500 Dinares (unos 5.000 Euros). Le dije que no, que era demasiado cara para mí. Me preguntó cuánto le ofrecía. Como el precio que me había dicho era excesivamente caro, incluso aunque le regatease, le dije que no me interesaba. Estuvimos dando vueltas por el zoco y al cabo de media hora volvimos a pasar por la misma callejuela. El comerciante me reconoció y se acercó. Me dijo: 950 Dinares (unos 600 Euros). Yo le dije "pero si me acabas de pedir 8.500". El contestó: ¡Eso era antes, esto es ahora!

Hay toda una sabiduría en esa frase: ¡Eso era antes, esto es ahora!

Comprender esta cosa tan sencilla ("¡Eso era antes, esto es ahora!") es la diferencia entre avanzar o quedarte estático. El mundo avanza a marchas forzadas. Si te paras, el mundo te arrolla. La tecnología vuela, las técnicas que eran poderosas hace muy poco tiempo hoy están obsoletas, las costumbres de ayer ya no sirven hoy, grandes empresas cierran porque no han sabido adaptar sus métodos de venta a los nuevos sistemas de distribución, Internet revoluciona las relaciones entre las personas. Ya nada es como era la semana pasada. O cambias, o te hundes.

Este cambio en el mundo se va a acelerar en los próximos diez años hasta límites inimaginables, ya que tenemos que sustituir la actual fuente de energía, que se está agotando y va a alcanzar unos precios imposibles de asumir, por algún otro tipo de energía alternativo. Imagina un mundo en el que ya no se utilicen fuentes de energía fósiles. Cambiará la forma de calentar nuestros hogares, la forma de viajar, la forma de procesar las materias primas. Estamos entrando ya en una nueva revolución tecnológica, que vamos a tener que asumir, queramos o no.

La madera fue fuente de energía durante miles de años. El carbón sustituyó a la madera durante unas decenas de años y el petróleo al carbón durante algunas décadas. Para mis bisabuelos fue un trauma, pero lo tuvieron que asumir, pasar de la madera al carbón. Para mis abuelos también fue un trauma, pero lo tuvieron que asumir, pasar del carbón al petróleo. Nosotros vamos a tener que asumir pasar del petróleo a alguna otra fuente de energía (¿hidrógeno, quizás?)

Todavía recuerdo a mi abuelo viendo en la TV el primer alunizaje. No se lo podía creer. Había pasado de calentarse con leña a ver que un cohete espacial se posaba sobre la Luna. ¿Qué no llegaremos a vivir nosotros?

Este cambio rápido e instantáneo que se está produciendo en el mundo actual es traumático para quienes utilizan la inteligencia lógica; no lo es para quienes usan su inteligencia operativa. Porque la inteligencia operativa está asentada sobre el cambio, sobre la creatividad, sobre la flexibilidad, sobre la adaptación.

Haz una lista de diez cosas de tu vida a las que les puedas aplicar la frase "¡Eso era antes, esto es ahora!" y escribe al lado una alternativa que te saque del bloqueo:

1. ................................................ alternativa: ................................................
2. ................................................ alternativa: ................................................
3. ................................................ alternativa: ................................................
4. ................................................ alternativa: ................................................
5. ................................................ alternativa: ................................................
6. ................................................ alternativa: ................................................
7. ................................................ alternativa: ................................................
8. ................................................ alternativa: ................................................
9. ................................................ alternativa: ................................................
10................................................ alternativa: ................................................


Comprender esta cosa tan sencilla es la diferencia entre avanzar o quedarte estático.

Quizás una buena forma de empezar a cambiar es que me digas lo que opinas. ¿Qué te parece la idea de “eso era antes, esto es ahora”? ¿Cómo puedes aplicarla a tu vida personal, de pareja, con tus hijos, en tu trabajo?

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