Dar y recibir

Foto: B .Y(Licensed Under Creative Commons)
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Uno de los castigos más empleados con los reos rebeldes, es el del aislamiento. Esto es así porque los seres humanos somos seres relacionales. La falta de comunicación con otras personas nos hace sufrir, somos seres nacidos para vivir en sociedad y en constante relación.

Aunque también es cierto que todos necesitamos nuestro espacio, tanto temporal como físico.

Aunque cada vez se van mejorando los medios de comunicación y relación, la soledad es uno de los males más marcados que tenemos en la sociedad actual.

Este mal que va en aumento, puede llegar a ser un mal insoportable para todo aquel que lo sufra en sus propias carnes de una forma muy marcada y repetida.

Se crea un juego en el que necesitamos relacionarnos y entrar en contacto con otras personas, pero al mismo tiempo, en lugares atestados de gente necesitamos mantener nuestro espacio vital libre de ocupaciones, necesitamos cierta distancia en la que sentirnos seguros y a salvo.

De este modo en espacios tales como cuando bajamos en un ascensor rodeados por otros tres vecinos, o cuando nos montamos en el autobús urbano o metro en plena hora punta, o simplemente cuando paseamos por la calle en la que nos chocamos con todo el mundo que va en dirección opuesta a la nuestra.

Es en estos espacios cerrados en los que se crean situaciones un tanto incómodas, sin conversación aparente y con un largo trayecto por delante, es donde entran en juego las facultades de cada uno.

Pero si hacemos dicho trayecto con un niño pequeño en brazos, un bonito ramo de flores en las manos, o llevamos a nuestro gatito entre los brazos, las defensas tienden a caer en picado, y las pequeñas conversaciones empiezan a fluir. Parece como si la gente rompiera esas murallas que los separa e hicieran un esfuerzo por salir de su aislamiento.

En la vida un simple detalle que a primera vista puede parecer insignificante, en el fondo cobra una importante relevancia. Esto son cosas tales como una sonrisa, un pequeño cumplido, un roce, etc.

Este tipo de cosas hacen que la relación entre el emisor y el receptor se acerque, que no sea algo totalmente frío y distante. Pero no solo basta con esto, las relaciones también se nutren de actos, actos que demuestren cierta atención hacia la otra persona.

Hay que desarrollar la capacidad para dar, ya sea una sonrisa o una palmada en la espalda, no solo en casa con la familia o con los amigos, sino también con el niño al que se le escapa la pelota, la mujer que nos sostiene la puerta al entrar en el portal, o el hombre que nos cede su sitio en el bus porque vamos cargados con bolsas de compra.

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Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia, Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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9 comentarios en “Dar y recibir

  1. gracias por tus ejemplos y tus sabios consejos

    hay ocasiones en que olvidamos que un simple abrazo o un simple hola cambia la actitud de una persona ,olvidamos esos simples detalles que nos hacen felices.

    sonrian a la vida , las sonrisas son gratis.

  2. Pues esto es muy cierto, a veces se nos dificulta dar pero a veces es mas difícil recibir. Porque a veces no nos sentimos dignos, o nos sentimos como q no necesitamos del otro o simplemente nos sentimos invadidos.

  3. Gracias hace mucho que lo leo,me encanta todos los temas que publica,compre su libro me ayudó mucho,este tema siempre lo pongo en práctica y funciona,siga en esta onda un abrazo.

  4. Es muy triste vivir con alguien que no para de hablar fuera de casa y en esta es un mudito malhumorado . No reconoce que necesita ayuda y esto está acabando con nuestra relación.

  5. Me parece importante el tener en cuenta que somos seres vivos que necesitamos relacionarnos, es cierto que en las grandes ciudades se tiende al aislamiento y aunque saludamos al entrar en un ascensor, a veces no miramos a las personas con las que coincidimos, y tenemos que coincidir muchas veces, para que de alguna manera nos resulten familiares, y a veces al ver a esas personas en otro ambiente no las reconocemos. Y por tanto no nos reconocen a nosotros.
    Me gustan las propuestas, y las pondre en práctica desde ahora mismo.
    Y sobre todo no bajar la cabeza cuando me cruce con alguién igual quiere saludarme.
    Buena semana para todos.

    1. Gran avance en convivencia sería dar un saludo o una sonrisa. Esto generaría un cambio positivo. Gracias.

  6. saludos maestro que gran problema lo de la soledad las vemos a diario en las grandes capitales apesar de la mayor difusion y el y alcanse tecnologico la gente sigue si comuncarse incluso se ven muy ensimisadas con una existencia vacia llena de hastio no son felices y la razon es que son egocentricos y no comparten con los demas es triste decirlo pero como tu lo dices tenemos que dar y recibir para tener una vida mas rica mas armoniosa y mas feliz pero sobre todo aceptar a los demas tales como son ya que somos seres unicos

    gracias maestro pido adios mucha vida para ti par que nos sigas iluminando

  7. Gracias Ricardo por estos consejos tan buenos pero el problema es empezar porque los demás se sacan de onda cuando ven que estas cambiando. Pero lo seguiré intentando.

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