Marcos se despertó ese día con la sensación de que todo le estaba saliendo mal en la vida. Su amigo del alma, con el que había pasado la niñez y la adolescencia, era ahora el director de una importante sucursal bancaria. “Hemos ido a los mismos colegios, hemos vivido las mismas aventuras, hemos estudiado la misma carrera en la misma Universidad, tenemos las mismas amistades, y sin embargo él ha triunfado y yo sigo sin encontrar trabajo”
Marta es una Secretaria de Alta Dirección en una importante empresa del metal. Con la crisis, en una reducción de plantilla, la acaban de despedir. En la empresa había dos secretarias de alta dirección. La han despedido a ella, pero no a su compañera. Marta se queja de que haya sido ella la elegida, cuando cree que ella estaba más capacitada que su compañera y tenía más experiencia.
Pablo y Gregorio heredaron dos tiendas de comestibles. Sus padres las habían sacado adelante con gran esfuerzo, trabajando de sol a sol. Cuando se jubilaron, se repartieron las tiendas en vez de seguir juntos. La tienda de Pablo ha seguido prosperando, mientras que la tienda de Gregorio está a punto de cerrar. Gregorio se queja de la suerte de su hermano. “Si los dos sabemos lo mismo sobre comercio, vendemos los mismos productos con el mismo margen de beneficio, tratamos igual a los clientes, ¿por qué a mi hermano le va bien y a mi me va mal?
Es muy conocido el aforismo “si haces lo que has hecho siempre, no llegarás más lejos de lo que siempre has llegado”. Este aforismo es cierto en el plano individual, ¿pero qué ocurre cuando nos relacionamos con otros? Muchas personas no comprenden cómo otras personas triunfan, sacan adelante sus negocios, consiguen la felicidad personal o convierten sus sueños en realidad, cuando ellos también se esfuerzan, trabajan y luchan para sacar las cosas adelante.
Todos sabemos hacer huevos fritos. Tanto mi madre como yo ponemos el aceite a calentar, ponemos un ajo para que el aceite se queme, echamos el huevo, con una cuchara vamos vertiendo el aceite sobre el huevo, etc. ¿Por qué mi madre hace unos huevos fritos espectaculares y los míos son normalitos? Porque mi madre hace algo diferente. Utilizamos estrategias diferentes.
Cada vez que veas a alguien más exitoso que tú, piensa que está haciendo algo distinto a lo que tú estás haciendo. Si hicierais lo mismo, el resultado sería el mismo. Si la otra persona triunfa es porque está usando estrategias diferentes a las tuyas.
Gregorio piensa que está haciendo lo mismo que su hermano Pablo, pero en realidad están usando estrategias diferentes. Ocurre lo mismo con Marta y con Marcos, están convencidos de que ellos hacen lo mismo, pero no es así. Pequeñas diferencias en las estrategias producen resultados muy diferentes.
Esta reflexión es un capítulo del eBook “El niño que iba a resolver los problemas del universo”
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Ricardo Ros – El niño que iba a resolver los problemas del universo
El mundo funciona con sus leyes. Los objetos caen al suelo por la Ley de la Gravedad y si no respiras, te ahogas. Superman vuela y no necesita respirar, pero sólo es una película. La vida real es como es. Nuestra vida no es una película. Un Supermán real se partiría el fémur si saltara entre dos edificios. Pero todos imaginamos que triunfamos, nos vemos rodeados del éxito, en el amor, en el trabajo, en los negocios. Es fácil soñar. Para poder modificar algo primero hay que reconocer que existe. Para poder modificar la realidad, primero tenemos que centrarnos en la realidad. Si negamos la realidad nunca vamos a poder cambiarla. Puedes soñar, pero si no trabajas en contacto con la realidad, la realidad te superará y te absorberá. No estar bien psicológicamente significa no saber distinguir entre nuestros sueños y la realidad. Tienes que soñar, pero es necesario que sepas que eso no es la realidad, es sólo un sueño, un deseo, una fantasía, una ilusión. Por un lado está la imaginación, y por otro lado está la realidad. Son dos cosas diferentes. Saber diferenciarlas es la frontera entre poder realizar los sueños o quedarnos estancados en la fantasía. No aceptes las cosas como están, lucha por cambiarlas. Pero tienes que tener claro que
sólo puedes cambiar las cosas si estás en contacto directo con la realidad. Las fantasías no necesitan de tu ayuda para cambiar, se cambian solas.
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